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Arte e Ideas

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Anne Carson, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2026: El pensamiento en movimiento

Cambiar la perspectiva sobre cosas que ya conocemos es una forma de evitar que nuestra mente se estanque; este cambio deriva de nunca dejar de notar los detalles.

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Anne Carson, poeta ganadora del Premio Noble de Literatura 2026Reuters

Valeria Mendoza

“Estoy comiendo galletas y tomando una taza de té. Nada realmente dramático aún". Esa fue la respuesta de Anne Carson, de 76 años, cuando la Fundación Nobel la entrevistó para saber su reacción tras ser galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2026.

La respuesta de la poeta, traductora, ensayista y profesora canadiense es representativa tanto de su trayectoria profesional como de su proceso de pensamiento: poco convencional. Según el comité del Premio Nobel de Literatura 2026, la razón oficial para haber premiado a Carson fue “por su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea".

Y es que hay varias palabras clave en ese pronunciamiento: ‘audaz’, ‘inventiva’ y ‘nuevas formas’. Éstas no solo son referentes de su trabajo; lo son también de su forma de pensar y procesar el mundo.

En 2024, en una entrevista con el crítico literario Michael Silverblatt para Lannan Foundation, Anne Carson habló de que “Ahí es cuando te sientes más vivo: cuando tu pensamiento se mueve. Cuando tu pensamiento está quieto... bien podrías estar muerto”. (traducción personal del inglés) Esto es definitorio para la escritora porque de esa idea deriva la innovación que incorpora a su trabajo.

En su traducción de los escritos de Safo, poeta de la Grecia arcaica, ella incorpora esta idea de dar espacio para que el pensamiento se mueva. Mucha de la poesía de Safo, incompleta debido a la mala preservación de sus papiros, contiene vacíos. Carson decidió no descifrar ni traducir los espacios en blanco y más bien remarcarlos con corchetes. Ella dejó estos silencios en sus traducciones para que fungieran como espacios en los que los lectores pudieran pensar algo nuevo.

Al ser entrevistada por la escritora Linn Ullmann para el Louisiana Channel en 2024, Anne Carson explica con su camisa a cuadros amarillos y negros, su corbata roja y su característico tono sereno, que el arte tiene como principal propósito ser un apoyo para este pensamiento activo:

“Tu mente quiere moverse, y lo mejor que puede hacer una obra de arte es llevarla consigo hacia un lugar al que nunca esperabas desplazarte”. (traducción propia del inglés)

Notar las cosas pequeñas

Más allá del impacto de este raciocinio en su trabajo, la innovación que acompaña al pensamiento activo también permea en su vida personal. Cambiar la perspectiva sobre cosas que ya conocemos es una forma de evitar que nuestra mente se estanque; este cambio deriva de nunca dejar de notar los detalles.

“Notar las cosas pequeñas hace la diferencia”, dijo Anne Carson para el Louisiana Channel en 2024.

Según la ensayista, las personas tienden a quedarse con el mero estereotipo de sus relaciones. Esto se exacerba con aquellas que más creemos conocer, como la familia y los amigos. El confort de creer que las entendemos bien, tiende a encasillarlas en una imagen caduca y superficial de la persona, ocasionando lo opuesto; por ver generalidades, desconocemos aspectos clave de nuestras relaciones.

“He aprendido a prestar atención a las cosas que la gente hace —más allá del estereotipo que ya tengo de ellos— y, entonces, siempre resulta sorprendente”, dijo en la misma entrevista.

Lo ejemplifica contando que al llegar a sus clases de boxeo le hubiera sido más fácil encasillar a sus compañeros en estereotipos y asumirse a sí misma como una intelectual superior por “haber leído tantos libros”. Con el tiempo, detuvo ese pensamiento minimizante y dirigió su atención a las particularidades de sus compañeros. Solo así tuvo la oportunidad de ver que en los detalles estaba aquello que hacía único a cada uno de ellos.

Su batalla con la enfermedad de Parkinson

Anne Carson se inscribió a clases de boxeo en 2024. No lo hizo simplemente por mantenerse activa en la adultez tardía; tiene la enfermedad de Parkinson, una enfermedad neurológica degenerativa que afecta la capacidad de atención y movimiento de quienes la padecen. Las clases de boxeo le ayudan a disminuir los síntomas de su enfermedad.

El ejercicio mental de tener que recordar las secuencias de movimientos y golpes hace que su memoria trabaje mejor de lo que el Parkinson generalmente se lo permitiría. Por otro lado, la acción de boxear en sí misma le ayuda con la coordinación óculo-motora. El conjunto de ambas cosas lo convierte en una terapia ideal para su padecimiento.

Sin embargo, este deporte no puede ayudar a Carson a recuperar el gran amor que la enfermedad de Parkinson le arrebató: la escritura a mano. En su ensayo Gloves On –una exposición de lo que el padecimiento le ha generado y cómo ha cambiado su vida–, ella narra que solía escribir en cuadernos todos los días, tiene repisas llenas de ellos. Así, el peor derivado de su enfermedad fue perder su caligrafía.

En Gloves On, la escritora deja claro que no solo es triste su nueva e indeseada caligrafía, resulta vergonzosa, inteligible y completamente ajena:

“Ahora los trazos verticales se doblan, se rompen o se desvían en todas direcciones; las vocales se reducen a manchas, la inclinación pierde su elegante ángulo; todo resulta vergonzoso. Borro párrafos enteros avergonzada”.

Perder su caligrafía, ha sido perder una parte de ella. Es como si perdiera la nave que traslada el pensamiento hacia el mundo real. Simplemente, escribir en un teclado no es lo mismo; no tiene la misma personalidad. En su ensayo, ella lo presenta diciendo que “La escritura a mano es una huella de mi interior que expongo, a menudo con la intención de mostrar, contar, comunicar”.

Orden en el desorden del pensamiento

Además de escribir con nuevas dificultades, la enfermedad de Parkinson también genera deterioro cognitivo. Para la ensayista esto es verdaderamente lamentable puesto que, como ya se ha mencionado, es una fiel creyente del pensamiento activo y la innovación que éste trae consigo. Cada vez más le cuesta aclarar su mente y sentarse a escribir y aún más desde que perdió su escritura manual.

Aunque ahora más que nunca, Anne Carson debe concentrarse para que sus pensamientos no sean difusos, ella siempre ha considerado que pensar no solo sucede, sino que es una práctica. En una entrevista con Michael Silverblatt para Lannan Foundation en 2016, ella cuenta que tiene un ejercicio para hacerlo:

“Cada vez más, lo que hago para pensar es simplemente tomar cinco cosas —ya sean los cinco objetos que tengo sobre la mesa, cinco palabras al azar o cinco tareas que alguien me encomienda— e intentar hacer que la mente pase de una a otra. Es precisamente en esa conexión donde surge el pensamiento”.

Este ejercicio, con la práctica, se traslada a la vida cotidiana. Como lo que ella piensa sobre notar los detalles, juntarlos y crear una imagen definida de las personas. Eso también es un ejercicio de conexión de pensamiento. Generar estas conexiones es lo que mantiene a la mente activa y evita el estancamiento de pensamiento que para Anne Carson resulta una abominación.

Para ella, lo natural es ver el mundo de esta forma; verlo a través de conexiones, conglomeraciones de los detalles más pequeños y así mover la mente. En una entrevista de 2020 con la escritora argentina María Negroni, Anne Carson contó que ni siquiera es necesario ‘ordenar’ los pensamientos antes de plasmarlos en una obra.

El desorden que con frecuencia encontramos en nuestra mente puede trasladarse directamente al papel y llamarse arte:

“De la misma manera en que los libros de tus estantes están colocados uno al lado del otro—y podrías tener a Safo al lado de Proust y junto al periódico del día—, lo mismo ocurre en el interior de la mente, si hablamos con sinceridad. Tu mente es un gran revoltijo de todas las cosas con las que te encuentras en cada instante del día. Entonces, ¿por qué no plasmar ese mismo caos en el papel y llamarlo obra de arte? No me parece nada antinatural hacerlo”.

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