La producción de Otello a cargo de la Compañía Nacional de Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura albergará el trabajo de tres artistas de talla internacional que debutarán en México.

El tenor italiano Lorenzo Decaro, como Otello y la soprano Elizabeth Caballero, como Desdémona, serán protagonistas de este drama basado en la historia original de William Shakespeare. Llegaron a México hace apenas tres semanas para trabajar aspectos de revisión escénica, musical, de vestuario y maquillaje.

La ópera que se estrenará en el Palacio de Bellas Artes este 4 de julio, y que tendrá otras tres funciones los días 7, 9 y 11 de julio, tardó en concebirse al menos un año, dijo en entrevista Alonso Escalante Mendiola, director artístico de la Ópera de Bellas Artes.

“Normalmente, una ópera en nuestros parámetros nos lleva un año desde que comenzamos a concebirla. Varía de las especificidades y las demandas de cada título. Desde su concepción hasta su culminación es un trabajo de un año. La ópera es un platillo que se cocina a fuego lento”, aseguró Escalante Mendiola.

El estilo verdiano

Los artistas que conocerán al público mexicano este primer fin de semana de julio, estarán bajo la batuta del maestro Gavriel Heine, quien también viene por primera vez a México como director concertador, debido a su conocimiento en el estilo de Giuseppe Verdi, y quien es residente del Teatro Mariinski en San Petersburgo, Rusia, con el notable sello del director Valeri Guérguiev.

“Es un director profundamente conocedor de esta obra. Ha hecho un trabajo estupendo con la Orquesta Nacional de Bellas Artes, con los coros, con los solistas y de una enorme minuciosidad en el cuidado de cada nota, matiz y cada frase para poder darle el carácter que representa Otello como la penúltima obra que compuso Verdi”, dijo el director artístico de la compañía.

Alonso Escalante también evidenció que ésta será una puesta en escena renovada, a pesar de ser una de las favoritas a interpretar en el género: “Es una producción que incluye muchos movimientos escenográficos a cargo de Adrián Martínez Frausto. Prácticamente la propuesta lumínica se rediseñó, y algunos aspectos que tienen que ver con el vestuario”. Aseguró que éstos “se nutrieron” para ayudar más a la caracterización del lugar como de la época de la obra. Además de los aspectos físicos de la obra también hubo un rediseño del trazo escénico que hizo Luis Miguel Lombana.

“Tenemos también un gran Otello por fortuna, un Otello que tiene toda la presencia escénica las cualidades vocales con esta voz potente, brillante pero también con colores oscuros que le permiten darle este carácter militar, de un guerrero tremendamente iracundo, un hombre que fácilmente se vuelca en sus emociones para enfrentar todo lo que le está pasando en la vida”, describió Escalante Mendiola.

Oportunidad par acercarse a la ópera.

Esta es una pieza que puede ser un tanto introductoria para el público que todavía no se ha acercado a disfrutar de la ópera, instó el director artístico de Otello.

“Es una gran oportunidad para el público que todavía se siente con temor hacia la ópera porque la considera un género difícil de entender, un género para el que hay que tener ciertas condiciones específicas. Hasta se tiene que venir vestido de cierta forma, piensan algunos, o que hay que tener ciertos conocimientos previos. Yo lo que les diría es que ésta es una ópera con la que vale la pena acercarse a este género. La ópera es para disfrutarse. Hay que venir con la mejor disposición y conocer estas cualidades que las artes escénicas nos permiten de ser un espejo de nuestra propia sociedad”, comentó.

“Yo creo que los clásicos son clásicos porque son atemporales”, también dijo Escalante. “Shakespeare escribe este drama en el que —como en todas sus obras— cincela cada uno de sus personajes de manera perfecta. Hay un dicho que tiene que ver con Otello, ‘tienes unos celos de Otello’. Algunos dicen, éste es un personaje muy arquetípico, muy elemental en términos intelectuales. En términos de su conciencia es un hombre militar, salvaje y tremendamente pasional. Así que yo creo que otellos ha habido siempre”, argumentó el director ante la pregunta de cómo se debe asimilar la tragedia que plantea esta historia con la muerte de Desdémona de la mano de su amado Ottello.

Esta ópera, según el director escénico Luis Miguel Lombana, representa un trabajo que respeta y homenajea la creación de tres grandes artistas (William Shakespeare, Arrigo Boito y Giuseppe Verdi) que contribuyeron a que esta historia se convirtiera en el clásico que hoy conocemos.

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