Con el lema de defender la libertad de expresión bajo cualquier circunstancia, Lucina Jiménez, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), entregó la Medalla Bellas Artes en el rubro de Danza al artista y coreógrafo Rodolfo Reyes con 40 años de carrera dedicados a la danza contemporánea.

“Rodolfo ha caminado en esa frontera en donde arte y política se cruzan y a veces se repelen, pocas personas transitaron la danza desde ese espacio de reconocimiento que implica la corporalidad y la memoria identitaria para convertirla en movimiento que transforma”, manifestó la funcionaria.

Reyes ha sido la base de numerosos proyectos artísticos que conforman una producción coreográfica de cerca de 150 obras en la que se distinguen dos tipos de creación: la danza contemporánea de tipo realista-socialista, en la que da cabida a sus inquietudes políticas y su afinidad con los procesos revolucionarios, y la danza étnica, en la cual retoma expresiones folclóricas de los pueblos latinoamericanos.

Además de México, Rodolfo Reyes también hizo escuela en países como Chile, Ecuador y Nicaragua donde dejó su huella, tanto en la creación de escuelas y grupos artísticos como de obras coreográficas, como los conjuntos Folklórico Nacional de Chile y Nacional de Danza Contemporánea, la Compañía de Danza del Ecuador y la escuela y compañía nacionales de danza de Nicaragua.

Su carrera abarcó varios estados del país, como Veracruz, donde fundó la Compañía de Danza Contemporánea de la Universidad Veracruzana y el Ballet Folklórico, así como la Facultad de Danza en la misma universidad; Guerrero, donde contribuyó a la formación de la compañía Barro Rojo, dirigido por Arturo Garrido; Zacatecas y Puebla, donde participó en la fundación de diversas agrupaciones de danza contemporánea.

En la Ciudad de México creó el grupo Metrópolis-Utopía, auspiciado por la Universidad Autónoma Metropolitana, que quedó bajo la dirección de Marco Antonio Silva, así como el Ballet Alternativa con sede en la Carpa Geodésica, donde ofreció alrededor de 200 funciones.

Para el bailarín y coreógrafo, el arte es evidentemente político, “uno tiene que pensar en tener una posición, la cual se manifiesta en la danza”. Y aunque este pensamiento le generó críticas hacia su actividad creativa, Rodolfo Reyes desarrolló diversas propuestas coreográficas con este planteamiento.

Asimismo, con el Conjunto Folklórico Nacional de Cuba montó una veintena de ballets folclóricos, sustentados en trabajos de investigación de las formas culturales de procedencia africana, de los mapuches en Chile y de los aymara del altiplano chileno.

La ceremonia tuvo que postergarse  varios minutos por el desaguisado que sucedía en la recepción del Palacio de Bellas Artes. Tanto el galardonado como los invitados fueron guiados para ingresar a la Sala Manuel M. Ponce y salir por vías alternas. Después de la premiación, Lucina Jiménez permaneció en el palacio para seguir de cerca la situación.

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