En agosto del 2010, en estas páginas comentamos sobre Foldit, un juego on line creado por biólogos moleculares que permite a los jugadores plegar una proteína simulada para que adquiera su forma definitiva.

Este complicado juego, llamado Foldit, resulta entretenido para los gamers y muy útil para los científicos, pues la intuición de los primeros ahorra horas de cálculos computacionales a los segundos para quienes conocer la forma de las proteínas es crucial, ya que de ella depende su función (sean proteínas móviles, como la miosina de los músculos, estructurales o hasta los pigmentos de la retina que nos permiten ver colores).

Ya se había comentado que la intuición de los jugadores supera la capacidad de cálculo de las supercomputadoras (que son las que usan para este tipo de cálculos). Pero ahora, según reporta la revista Nature, Zoran Popovic, director del Center for Game Science, y el bioquímico David Baker, ambos de la Universidad de Washington en Seattle, han subido el reto: los jugadores deben ahora mejorar una proteína natural, en concreto, una enzima (es decir, una con capacidad de llevar facilitar reacciones químicas).

RESULTADOS SORPRENDENTES

Y los resultados son realmente sorprendentes. Los jugadores (hay 240,000 registrados, desde administradores de empresas hasta ninis) han diseñado una enzima que, tras ser sintetizada en el laboratorio, resultó ser 18 veces más eficaz que la natural.

Un biofísico del laboratorio de Baker confesó a Nature haber trabajado en el problema durante dos años sin poder resolverlo como los jugadores

La utilidad del diseño de proteínas es incuestionable. Por ejemplo, el año pasado, con Foldit, se diseñaron proteínas capaces de unirse con gran selectividad y efectividad a una de las proteínas de un virus de influenza (el de la epidemia de 1918, que todavía circula), lo cual podría ayudar mucho tanto en la diagnosis como en el tratamiento de la enfermedad.