“Las dictaduras en América Latina siguen siendo actuales en la medida en que el esquema democrático no encuentra todavía asidero suficiente para volverse permanente. Tenemos una recurrencia de las dictaduras por las imperfecciones y las anomalías de nuestra propia vida política y social”.

Fueron palabras del escritor nicaragüense y Premio Cervantes, Sergio Ramírez, en su participación durante la presentación de la edición conmemorativa de la novela El señor presidente, obra maestra de 1946 del guatemalteco y Premio Nobel de Literatura 1967, Miguel Ángel Asturias, ahora reeditada por la Asociación de Academias de la Lengua Española y Alfaguara, así como considerada la obra liminar del género de novela del dictador.

El señor presidente sigue siendo actual en términos políticos, dijo Ramírez, quien además es autor del texto “El tirano que adoraba a la diosa Minerva”, uno de los seis ensayos que, como preludio, enriquecen la obra en cuestión, con firmas como las de Mario Vargas Llosa, Darío Villanueva, Luis Mateo Díez, Lucrecia Méndez de Penedo y Anabella Acevedo.

Los mecanismos de potestad cuando se ejercen sin consideraciones a la democracia siempre han sido los mismos, enfatizó: “con la concentración del poder en una sola mano, la adulación y el servilismo que el poder trae consigo”, a tal grado, dijo, que las dictaduras de ahora poco tienen que ver si son de izquierda o de derecha.

“No hay populismos democráticos. Ningún gobierno ha probado que hay un populismo democrático, transparente. Los términos son contradictorios. Los populismos siempre tienden al autoritarismo. Ya se llame Chávez, ya se llame Bolsonaro, viene siendo lo mismo”, agregó.

La figura arquetípica del tirano

Encargada de efectuar la presentación, la directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, reconoció que “a Asturias se la ha llamado con justicia el gran predecesor del boom y en particular de esa vertiente conocida como la novela del dictador”.

Y Ramírez coincidió. Dijo que si bien la novela Tirano banderas (1926), de Ramón del Valle-Inclán, es el antecedente más distante que se puede encontrar sobre las historias en nuestra lengua que dibujan las figuras dictatoriales, la verdadera obra liminar de la novela del dictador se detona en Centroamérica con El señor presidente, misma que se publicó sufragada por la propia madre del autor y de manera prácticamente clandestina por la editorial Costa-Amic, que editaba los libros por encargo.

“El gran laboratorio de lo que vamos a conocer como las dictaduras típicas en América Latina se da en Centroamérica y el Caribe. Una figura arquetípica de los dictadores fue Manuel Estrada Cabrera —el cual gobernó de 1898 a 1920 y quien inspira la obra de Asturias—, que comenzó a gobernar Guatemala tras maniobras para escalar después de (José María) Reina Barrios. Se hizo del poder y permaneció casi 20 años en el mando supremo del país”, refirió Ramírez.

Sergio Ramírez, en su participación durante la presentación de la edición conmemorativa de la novela El señor presidente de Miguel Ángel Asturias. Foto: Especial

Añadió que el libro se cocinó en tiempos de otra dictadura arquetípica de Guatemala, la de Jorge Ubico, cuyo gobierno se extendió de 1931 a 1944, para dar paso a la Revolución de Guatemala hasta el inicio del gobierno de Jacobo Árbenz, en marzo de 1951, cuya historia fue retomada por el Nobel Mario Vargas Llosa en Tiempos recios, su novela más reciente.

“Es una especie de cierre de círculo que se abre con Asturias alrededor de la historia arquetípica de Guatemala y se cierra con Tiempos recios de Vargas Llosa. Pero mediante encontramos historias de dictaduras que están referidas al Caribe y Centroamérica”, explicó.

Si bien El señor presidente vale por la historia que representa, el Premio Cervantes enfatizó que sobre todo lo hace por su lenguaje, al que calificó como “una fiesta de las palabras”.

Finalmente reconoció en la crónica periodística a un género que ha tomado altos vuelos en la región por su velocidad de respuesta ante las necesidades de nuestras sociedades.

Vargas Llosa sobre la obra:

“Asturias consiguió algo muy original. La belleza lingüística del libro está dentro de una verdad histórica. La manera de hablar del español del pueblo guatemalteco es creativa, personal, pero el novelista no es un mero transcriptor de esa verdad lingüística, también un creador, es decir, alguien que selecciona entre la riquísima fuente que es la manera de hablar de su pueblo y de su gente, depura y añade algo de su propia fantasía, de sus obsesiones y de su buen oído, dándole una impronta personal”.

Algunas novelas sobre dictaduras arquetípicas en América Latina

• Tiempos recios (2019), Mario Vargas Llosa

• La fiesta del Chivo (2000), Mario Vargas Llosa

• El otoño del patriarca (1975), Gabriel García Márquez

• Yo el Supremo (1974), Augusto Roa Bastos

• El recurso del método (1974), Alejo Carpentier

ricado.quiroga@eleconomista.mx