Pierre Verger se acercó a la fotografía cuando tenía 30 años y logró tener una complicidad y una mirada etnológica en sus retratos. Entre su extenso acervo, hay al menos 5,000 negativos de su paso por México.

Ahora las fotografías de este artista visual con un enfoque de estudio antropológico se reúnen en el Museo Nacional de Antropología (MNA) con la exposición temporal “Con los pies en la tierra”, que se presentará del 27 de junio al 29 de septiembre.

Luego de un extenso viaje por el mundo y de un último recorrido a las Antillas, Pierre Verger llegó a México en el otoño de 1936 y permaneció en el país hasta mayo de 1937.

Después regresaría en la década de los años 50 para seguir retratando el contexto rural que predominaba en México, pero con la decepción de una política homogeneizadora que buscaba sacar de la pobreza material y del “atraso cultural” en la que vivía la población mexicana.

Foto EE: Cortesía INAH
Foto EE: Cortesía INAH

“Entonces la población de nuestro país estaba por encima de los 17,000,000 de habitantes, de los cuales 50% era indígena y de estos 17,000,000, cerca del 70% vivía en el campo y el 30% restante habitaba en la ciudad”, comentó el director del MNA y curador de esta exposición, Antonio Saborit.

Las 188 imágenes que facilitó la Fundación Pierre Verger con sede en el Salvador de Bahía en Brasil fue montada con ayuda de Fundación Televisa y con la interpretación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Por lo que algunos de los motivos que fueron fotografiados por el fotógrafo francés se incluyen en este montaje como 26 máscaras nahuas, purépechas, mixtecas y zapotecas, así como un traje mixteco utilizado en la Danza de la Pluma, tradición que Verger dedicó un buen número de sus imágenes, en la exposición además suenan los sones de este baile emblemático de los Valles Centrales del estado de Oaxaca.

La exhibición también proyecta un video introductorio y una proyección monumental sobre las fiestas y danzas que el fotógrafo documentó y se divide en tres núcleos, el primero denominado “La línea general” donde se hace una aproximación a la manera en la que Verger comprendió el retrato del paisaje urbano, el patrimonio arqueológico y las ceremonias de la vida rural mexicana.

En los años de la estadía en México el artista gráfico se dedicó a recorrer las festividades religiosas que tenían una fuerte relación con el ciclo agrícola y con ese material integró más adelante un libro llamado “México, tierra indígena" que existe en español por la traducción del dramaturgo Rodolfo Usigli. 

“El interés en la vida comunitaria, y más que nada en las diversas ceremonias de la religiosidad indígena, siempre fue superior al llamado de cualquier otro elemento propio del México posrevolucionario, mayor que el de las celebradas antigüedades y vestigios arqueológicos, que desde fines del siglo XIX enseñoreaban la modernidad del país”, expresó el curador Saborit.

En el segundo núcleo “Días de guardar”, se muestra una selección que retrata las vestimentas y los simbolismos de la fiesta patronal de Cuilapam de Guerrero, en honor a Santiago Apostol, la fiesta de San Martín Caballero en Huixquilucan, el Estado de México, el carnaval de Huejotzingo, en Puebla, lo mismo de las tradiciones de Semana Santa en Iztapalapa.

Mientras que la tercera sección “Recuerdos de la utopía rural” se involucra con en una serie de retratos en su tercera visita a México entre el 9 de julio al 3 de septiembre de 1957, cuando ya era un antropólogo consolidado y en la que dedicó más tiempo a las imágenes urbanas y el retrato de sus colegas y allegados como Diego Rivera, Dolores Álvarez Bravo, León Trotsky, María Izquierdo, Juan O´Gorman, entre otros.

Esta exposición cerrará en la Ciudad de México un periplo de dos años con estancias en Guadalajara, Veracruz, Oaxaca y Monterrey.

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