Este martes por la mañana, más de un centenar de integrantes de cuatro organizaciones campesinas ingresaron por la fuerza al Palacio de Bellas Artes e impidieron el ingreso a la exposición Emiliano. Zapata después de Zapata, que tiene lugar en la sala principal del máximo recinto para las artes en el país. Con insultos homofóbicos, exigieron que se retiraran las obras exhibidas ahí de tres pintores: Daniel Salazar, Miguel Cano y Fabián Cháirez; en particular, un óleo de este último, “La Revolución”, en la que se representa al líder revolucionario montando a caballo con el cuerpo desnudo de aspecto femenino y que se expone en el núcleo que comprende las revoluciones contemporáneas.

Apostados sobre el descanso de las escalinatas del vestidor del palacio, los líderes de los diversos grupos ahí reunidos rechazaron el ejercicio de la libertad de expresión en el arte y calificaron de “una injuria y una burla” la imagen representada en la pintura. Se dijeron dispuestos a derribar la puerta de la sala principal, retirar la pieza, quemarla y hasta pagar el costo de la obra.

Con gritos como “Si Zapata viviera, en su madre les pusiera” y ofensas contra representantes de los medios de comunicación, como “son jotos, y eso que no pueden reproducirse”, el contingente impidió el paso al primer piso del palacio de mármol por aproximadamente cinco horas.

Hasta ese punto, llegó Miguel Fernández Félix, director del Museo del Palacio de Bellas Artes, para instar a los presentes a visitar la exposición y comprender el contexto de las obras; sin embargo, con consignas como “Tú no eres mexicano” y “¡fuera, fuera!”, no se le permitió hablar y fue obligado a apartarse del lugar.

Más tarde, un pequeño grupo de activistas de la comunidad LGBTTTI llegó hasta el pie de las escalinatas para cuestionar las medidas de los campesinos. La discusión derivó en agresiones físicas y verbales efectuadas por los protestantes. “¡Sidoso!”, “¡Te voy a dar de putazos!”, se les escuchaba decir. Uno de los líderes, incluso, arrojó un objeto al rostro de uno de los activistas. Las agresiones se tornaron en más violencia cuando los autodenominados reivindicadores de la lucha caudillista sacaron a golpes a aquellos que los cuestionaron.

Finalmente, después de la reyerta, los inconformes determinaron retirarse del recinto no sin antes “condenar este tipo de expresiones”. Autoridades de cultura, tanto Lucina Jiménez, directora del INBAL, como Miguel Fernández, director del Museo del Palacio de Bellas Artes, expresaron que las obras seguirán presentes en la muestra y antepusieron el respeto irrestricto a la libertad de creación.