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Bicentenario: errores y tropiezos
Otros países han hecho planes para celebrar sus bicentenarios desde el año 2000, aquí mucho se ha improvisado y poco se han respetado los planes previos.
Al que no le guste festejar el Bicentenario, que no lo haga , es una frase que enmarca todos los errores y tropiezos del gobierno federal, encargado de organizar los festejos del Centenario de la Revolución Mexicana y el Bicentenario de la Independencia.
Se convocó a construir un arco, pero el monumento Bicentenario terminó en una torre que posiblemente ni se construya, un comité de festejos con problemas de dirección, un millonario contrato para la fiesta, una relación turbia con la agencia Turissste, comunicación deficiente, asignación de contratos directos y una canción oficial que no convence a nadie empañan todo lo que debería ser una oportunidad única de reflexión para los mexicanos.
Todo ha sido muy lamentable. En comparación con otros países que también celebran 200 años de la Independencia, pues ellos, desde el año 2000, hicieron proyectos, reflexionaron y debatieron los problemas presentes y eso nos faltó en México , explicó la historiadora Patricia Galeana, secretaria técnica de la Comisión Especial del Senado para los Festejos del Bicentenario.
Lo que mal empieza ¿mal acaba?
Desde junio del 2006, el gobierno federal ya pensaba en celebrar las fechas y el expresidente Vicente Fox designó a Cuauhtémoc Cárdenas como Director de la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, pero por cuestiones políticas Cárdenas renunció y todo quedó en el limbo. Hasta que el presidente Felipe Calderón se inclinó por Sergio Vela, así, el 10 de abril del 2007 anunciaba que el entonces Director del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes también sería el encargado de encabezar la Comisión para los festejos del Bincentenario pero.... ante su falta de claridad, el 18 de septiembre del mismo año fue removido de su cargo.
Así, Rafael Tovar y de Teresa, experto en temas culturales, llegó al quite pero no le duró mucho el gusto y en el 2008 renunció ante trabas en sus planes de festejo. En esos días se mencionaron muchos nombres como el historiador Enrique Krauze, pero no se llegó a nada.
Otra vez, la organización quedó a la deriva y fue el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución y su director, José Manuel Villalpando, quienes se hicieron cargo del paquete.
Pero comenzó lo peor... Villalpando declaraba una cosa y el Presidente otra; dentro de la comisión imperaba un desorden de comunicación tal, que en julio del 2010, a menos de dos meses de la celebración, la Secretaría de Educación Pública se hizo cargo de todo, no sin antes reconocer... efectivamente, un desorden.
Un arco que terminó en vergüenza
Uno de los grandes tropiezos del Bicentenario es la famosa Estela de luz, la cual sería un símbolo de 200 años de historia ; empezó, otra vez, mal y terminó peor, pues se terminará un año después de lo planeado.
Los pretextos fueron desde la falta de previsión a futuro sobre la cimentación del monumento de 104 metros de altura, la poca habilidad de sus constructores y muchos pretextos que se notarán en el presupuesto, que pasó de 393 millones a 690 millones de pesos.
Pero el arco, digo, la torre, sufrió un proceso extraño que inició con la decisión de escoger una torre, cuando se había anunciado un Arco Aonmemorativo del Bicentenario.
Pedro Ramírez Campuzano, hijo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, de inmediato desaprobó el resultado, diciendo que el proyecto ganador, encabezado por César Pérez Becerril, debió ser descalificado por no apegarse a los requerimientos de la convocatoria.
No puedes hacer un concurso para construir un estadio y el que gana es un hospital .
El show de la independencia
Unos 580 millones de pesos se destinarán al desfile del próximo 15 de septiembre a cargo de la empresa Instantia Producciones, dirigida por el australiano Ric Birch, otro secreto que José Manuel Villalpando negó hasta que el propio productor apareció para decir: Sí, yo soy .
Y declaró que el dinero invertido en la fiesta del 15 de septiembre era casi una ganga, pues apenas es una fracción de lo que cuesta una ceremonia olímpica . De 100 millones de dólares fue la inversión para los Juegos Olímpicos de Beijing.
Los distintos creadores convocados al desfile defendieron con uñas y dientes el desfile, todos tienen un mismo discurso: Se está gastando en la cultura y los artistas mexicanos .
Desde que se conocieron los nombres de los artistas participantes, ellos y sus jefes de prensa han convocado a los medios de comunicación a sus ensayos, la SEP se hizo a un lado. Los actos preparados va desde lo más profundo, histórico y crítico hasta lo bizarro y cabaretero.
Cada uno de los 7,000 voluntarios que participarán en el desfile Bicentenario lo harán de manera gratuita.
Ah, y el último escándalo, la canción que Alonso Lujambio presentó el tema oficial del Bicentenario, El futuro es milenario , de Jaime López y Aleks Syntek, fue desoficializada por un vocero unos días después.
Cuentas claras
La transparencia (lema del gobierno calderonista) de los recursos, contratos y gastos de la Comisión del Bicentenario tardó en llegar. El pretexto fue que los datos del fideicomiso se depositaron en Banjército y no eran públicos.
Pero el presidente Felipe Calderón ordenó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) autorizara a Banjército a dar la información del fideicomiso a todos los ciudadanos que lo soliciten.
A principios del año, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) realizó una revisión integral al fideicomiso del Bicentenario y encontró en el ejercicio 2008 irregularidades, como la adjudicación directa a Turissste, agencia turística del ISSSTE que organizó 14 eventos por un monto superior a los 447 millones de pesos, sin estar dentro de sus atribuciones.
¿Qué dijo?
Hay demasiada información, pero el problema no es la cantidad, sino la ausencia de ejes que la ordenen. Un día aparece información para que conozcas las especies mexicanas del Bicentenario, luego la Regata Bicentenario, después la Gira: 200 años.... sin percibirse los lineamientos donde, por ejemplo, toda la cantera deportiva vaya dentro de una repisa, todo lo referente a salud en otra, la riqueza en recursos naturales en otra más, la producción artística en otra y así por el estilo , opinó Víctor de Lucio, consultor de Relaciones Públicas en Avanti Comunicación.
Muchos de los problemas del Bicentenario se han magnificado ante la poca transparencia.
Recordemos que en el sector público se habla más de Comunicación Social que de relaciones públicas; en ese sentido, el gobierno federal ha implementado un plan de comunicación que parece sigue un manual tradicional, cargándose sólo hacia el lado de spots publicitarios, y olvidando una comunicación directa con su mosaico de audiencias , agregó.
Pero todo este Bicentenario aún no acaba y sólo habrá que esperar que todo llegue a buen puerto, como lo han hecho ya y lo seguirán haciendo bastantes libros, películas, series radiofónicas y obras de teatro de los que se ha dado cuenta en estas páginas.
vgutierez@eleconomista.com.mx