Un óleo pintado por Rafael Coronel, que forma parte del acervo Museo de Arte Moderno, y una imagen del pintor zacatecano flanqueaban la urna donde fueron depositadas las cenizas del artista plástico fallecido el martes 7 de mayo a los 87 años de edad y considerado como uno de los artistas plásticos zacatecanos y mexicanos más destacados.

Escoltada por el poeta y curador Juan Rafael Coronel Rivera, hijo único del artista y nieto de Diego Rivera, familiares y la gente más cercana del artista, la urna con sus cenizas bajó por la escalinata central del principal recinto de las artes en el país, que fue puesta a disposición para su homenaje, por instrucción de la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, quien, junto con el gobernador de Zacatecas, Alejandro Tello Cisterna, acompañó los restos de Coronel hasta el pedestal en el que descansó durante la ceremonia para honrar su memoria.

La urna del artista fue recibida por un fuerte aplauso de los presentes, entre ellos, el secretario de Cultura de la Ciudad de México, José Alfonso Suárez del Real, y el exgobernador zacatecano Miguel Alonso Reyes, además de otros funcionarios, miembros de la comunidad intelectual y amigos de Coronel.

Varias fueron las guardias en torno a la urna antes de que algunos de los funcionarios presentes tomaran la palabra para hacer referencia del arte legado por el artista. La secretaria de Cultura federal se sentó junto al hijo del artista. Mientras las guardas transcurrían, ambos no dejaron de compartir comentarios discretos. En una de esas conversaciones, Frausto hizo un gesto al que de inmediato uno de sus asistentes se acercó para recibir instrucciones.

El mismo hombre se acercó a uno de los familiares del finado y recibió una máscara que era parte de la colección que obsesivamente enriqueció a lo largo de los años hasta convertirla en la más grande del mundo en su tipo y que permanece bajo el resguardo del Museo Rafael Coronel, en la ciudad de Zacatecas, y la colocó frente al pedestal, al centro del mezanine del palacio de mármol.

Más tarde se sabría que esa máscara era de suma importancia, puesto que era la misma que Coronel colgó sobre la cabecera de su cama.

Compromiso para difundir su legado

Alejandra Frausto se comprometió, a nombre del gobierno de México, a preservar y difundir la obra del maestro zacatecano.

“Abrimos las partes de este máximo recinto para las artes en México, donde las artes académicas y populares dialogaban, para despedirlo. Rafael Coronel nos hacía imaginar y nos hacía soñar. Para nosotros es un compromiso fundamental seguir preservando su memoria (...) Su legado será eterno, como lo será su imaginación y su arte”.

La funcionaria recordó las palabras que el escritor Salvador Elizondo le dedicó a la obra del creador: “Las imágenes de Rafael Coronel no pertenecen ni a la realidad ni al sueño, alientan en esa zona intermedia entre una y otro en que parecen sueños, pero son reales, en que parecen reales, pero son soñadas”.

Por su parte, el gobernador de Zacatecas, Alejandro Tello, dijo que el legado del homenajeado es invaluable. Se sumó a la voluntad para preservar su legado plástico y patrimonial, y a ponerlo al alcance de las nuevas generaciones.

“Si algo influyó en él, fue la cultura popular, que encontramos referida en su universo (...) El maestro, junto con su hermano Pedro (Coronel), Manuel Felguérez, José Kuri Breña y Francisco Goitia, forma parte del más importante grupo de artistas zacatecanos del siglo XX, motivo de orgullo para todos nosotros. La figura humana fue el centro de atención para Coronel, así nos lo muestra en sus cuadros, con un estilo inconfundible, desprovistos de horizontes, así lo demuestra también su obsesiva afición por las máscaras. Su obra marcó un hito en la plástica mexicana”, declaró el funcionario.

En los próximos días, el artista plástico Rafael Coronel recibirá un homenaje en su natal Zacatecas, previsiblemente en el recinto cultural que lleva su nombre.

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