“Estoy nervioso”, dijo Alberto Ruy Sánchez y lanzó un par de risas contenidas y alegres, frente a un auditorio repleto de familia, amigos y fans, que fueron a celebrar al autor galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Lingüística y Literatura por su trayectoria como escritor, ensayista y editor.

Y entonces hubo un pequeño silencio... y luego un par de risas más. “¡Está nervioso!”, dijo alguien del público con asombro, comprobando lo que acaba de decir el escritor. Y vinieron unas cuantas risas más y el público rompió en aplausos.

Durante su conferencia, Alberto Ruy Sánchez hizo hincapié en la importancia de la alteridad, de escuchar al otro, y alabó la labor de los jurados, todos independientes, que entregaron los premios de ciencia y arte a un grupo de personas que trabajan con la alteridad, como si se hubieran puesto de acuerdo en que “es importante y urgente ver y reconocer la alteridad con la que convivimos, la alteridad que también somos”.

Para ser escritor, al igual que ser un contador de historias, requiere de escuchar al otro, como lo dice Alberto en relación a su Quinteto de Mogador, una serie de cinco libros que giran en torno al deseo femenino: “Me he dedicado a escuchar a cientos de mujeres para escuchar esa alteridad fundamental que es el deseo, y comunicar en mi libro esas voces poderosas con la fuerza de la poesía”.

Para su oficio, Alberto se basó en otros como el trabajo de los artesanos de azulejos que encontró en Marruecos: Alberto tomó la geometría mudéjar y la lógica del cuadrado védico (instrumentos fundamentales de los artesanos islámicos) y los aplicó a sus libros.

“Desde hace varias décadas ya, tal vez desde que comencé a escribir, pensé que mi oficio es el de un artesano, uno que en cada obra tiene, sobre todo, la meta esencial de crear lo mejor de lo que es posible. Poner en el mundo algo inusitado que sea de verdad una obra. Cada uno de mis libros, de mis textos, se alimenta abiertamente de las técnicas artesanales de sus soluciones creativas. Son tejido, son composiciones cerámicas, son imágenes en movimiento, ámbitos que pretenden dar sentido a la vida. Cada libro es un reto de vida que cuestiona y pone al borde del abismo todo lo que creo que puedo hacer y todo la relacionado con mi quehacer con el mundo (...) Todo lo que soy y lo que creo que puede y debe estar en cada nuevo libro”, comentó Alberto.

Como una especie de chamán, Alberto Ruy Sánchez había convocado a los asistentes al fuego, a escuchar un mosaico de historias con las que el autor describió su oficio de escritor y su necesidad de contar historias, y con éste, su visión del mundo. Leyó, mostró video y diapositivas, y contó anécdotas de manera casual, todo para que todos no pudiéramos despegarnos.

“El oficio de escribir es anterior a las formas que vivimos ahora de productividad económica, y entre sus intenciones hay varias que son rituales y que conectan a la poesía con sus orígenes más antiguos. Escribir era obra de chamanes”, expresó el autor durante su conferencia, que forma parte del ciclo de conferencias magistrales que impartirán todos los ganadores del Premio Nacional de Ciencias y Artes.

@fautoponce