La reforma a la jornada laboral tiene un tinte político más allá de la necesidad del trabajador. Durante las discusiones, se priorizó más el llegar al año en el que se implementarían las 40 horas, sin embargo, se quitó un día de descanso, por lo que el reto será aprovechar este cambio. Gerardo Hernández te trae el análisis de la situación.