Entre cuernos, máscaras demoníacas y zapateados al son de “Los Matlachines”, la comparsa de Calnali, Hidalgo, convirtió las calles de Guanajuato en una fiesta donde hasta los más pequeños bailaron entre el asombro y las ganas de salir corriendo
Entre cuernos, máscaras demoníacas y zapateados al son de “Los Matlachines”, la comparsa de Calnali, Hidalgo, convirtió las calles de Guanajuato en una fiesta donde hasta los más pequeños bailaron entre el asombro y las ganas de salir corriendo