La inflación no sólo "se come" el bolsillo de los trabajadores, también su desempeño laboral al detonar estrés financiero que desgasta el cerebro y desencadena errores, falta de concentración y merma en la productividad.
La inflación no sólo "se come" el bolsillo de los trabajadores, también su desempeño laboral al detonar estrés financiero que desgasta el cerebro y desencadena errores, falta de concentración y merma en la productividad.