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Huracán Polo se aproxima a México con amenaza de daños severos
Los meteorólogos también vigilan a Rachel, una tormenta tropical con potencial de fortalecerse y que tiene trayectoria similar a Polo.
Un soldado del Ejército Mexicano, en Playa Azul, Lázaro Cárdenas, mira hacia el orizonte, vigilando expectante ante la emergencia provocada por el huracán Polo.
La Guardia Nacional recorre las calles alertando a la población, que protege puertas y ventanas con tablones y bolsas de arena. La fuerza del huracán Polo comenzó a sentir el lunes horas antes de tocar tierra en la costa del Pacífico mexicano.
Los pronósticos colocan a este ciclon en categoría 3 sobre 5 en la escala Saffir Simpson. Es el primero de esta temporada que toca tierra en la zona. Las autoridades ordenaron a sus habitantes resguardarse a partir de las 15:00 locales (22:00 GMT).
Un equipo de la AFP está en Puerto San Carlos, Baja California Sur. Este pueblo de unos 6,000 habitantes se ubica en una zona habituada a los ciclones tropicales, pero teme la fuerza de Polo cuando el fenómeno de El Niño amenaza este año con extremar las consecuencias.
"Este va a estar mucho peor, más desastre", dice a la AFP María Palomino. "Viene bien destructivo", agrega este comerciante de 57 años.
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El viento arrecia y las palmeras se doblan de un lado a otro; el mar creció y rompió varios tramos de una barrera de arena que servía de contención. El agua comenzó a entrar en la calle. La electricidad ya se cortó.
Un camión de la Guardia Nacional llama a la población para tomar medidas de prevención. Un puñado de casas y comercios protegieron sus entradas con maderas y sacos.
"Más desastre"
Algunos vecinos se refugiaron en un albergue instalado en la escuela secundaria, otros decidieron evacuar a casa de familiares oa uno de los 169 refugios habilitados en el estado.
Palomino aguarda sobre una colchoneta ubicada en el piso de la escuela.
Está nervioso, solo la tranquiliza la compañía: "Vamos a estar entre conocidos y convivir, es mejor". "Si algo pasara, mejor me vengo al albergue que es gente que conozco".
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La escuela está muy cerca del mar, que ya sobrepasó en esa zona la pequeña montaña de arena que servía de contención. Un policía que pasó cerca estimó que debían evacuar todo el pueblo. "La escuela se va inundar, todo se va a inundar".
Preocupa más el mar que el viento.
Pero Jorge Venalonzo, el director, insiste en que la estructura ha resistido antes el rugir de otros ciclones. Está tranquilo: hay agua, hay comida.
"Conozco bien mi escuela y sé que estoy seguro aquí", indicó.
"Viene con todo"
Baja California Sur es una de las zonas de México más expuestas a ciclones. Polo es el primero que toca tierra este año, marcado por El Niño, que calienta las aguas y favorece la formación de huracanes.
"Viene con todo", estimó Juan Manuel Sarabia, de 53 años, que colocó tablones en la fachada de su casa, reforzados con listones largos de madera. "Hay que protegernos por la familia, la propiedad", agregó este hombre que, como muchos en el pueblo, vive de llevar a los visitantes a pescar y avistar ballenas.
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La atmósfera se tiñó de ocre en el amanecer cuando el sol intentaba traspasar las nubes espesas. Con el pasar de las horas, el cielo se encapotó con un gris triste. Hace mucho calor y la humedad está a tope.
Las fuerzas militares desplegaron casi 7.000 efectivos en el estado, donde además se suspendieron clases y trabajo presencial para empleados públicos. Tampoco hay actividad marítima, ni acceso a playas.
"Muy severo"
El jefe del servicio de meteorología de México, Fabián Vázquez, espera un impacto "muy severo": árboles caídos, casas de madera o con techo de láminas destruidas, cortes de carreteras y las fallas que ya se ven en el suministro eléctrico.
También pronostica inundaciones por mar de fondo y debido a las fuertes lluvias que se esperan.
Además de Polo, los meteorólogos vigilan a Rachel, una tormenta tropical con potencial de fortalecerse.
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Margarita Díaz y su familia decidieron esperar a Polo en casa en San Carlos. Las ventanas apenas están protegidas con esa cinta de pintor color azul colocada como un asterisco.
"No tengo madera, le podemos poner unos cartones", dijo. "Será fuerte pero tengo fe en Dios".