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Tras ataque en Torreón: ¿qué dicen los datos sobre violencia y salud mental entre adolescentes?
Estudios recientes muestran que adolescentes en México enfrentan malestar psicológico, autolesiones, acoso y exposición a la violencia, mientras persisten retos para acceder a apoyo emocional en las escuelas.
Salud mental y violencia en las escuelas del país.
El ataque ocurrido esta semana en una secundaria de Torreón, Coahuila, volvió a poner sobre la mesa una pregunta que va más allá de la seguridad dentro de los planteles: ¿qué está pasando con la salud mental de los adolescentes en México y qué tan preparados están las escuelas y su entorno para detectar señales de alerta?
Los datos disponibles no permiten establecer que los problemas de salud mental sean causa de episodios de violencia extrema. Sin embargo, estudios recientes muestran un panorama que merece atención: malestar psicológico, síntomas depresivos, autolesiones, conductas suicidas, acoso escolar y exposición a distintas formas de violencia forman parte de la realidad de una proporción de adolescentes mexicanos.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025 encontró, por ejemplo, que 10% de los adolescentes de 12 a 17 años presentó malestar psicológico durante los 12 meses previos, una proporción que sube a 13.2% entre las mujeres y se ubica en 6.9% entre los hombres.
La propia encuesta muestra que los adolescentes registraron mayores prevalencias de malestar psicológico y comportamiento suicida que los adultos y fueron el grupo de edad que reportó con mayor frecuencia haber experimentado algún tipo de violencia.
Las cifras adquieren relevancia tras lo ocurrido el jueves en la Secundaria General número 13, en Torreón, donde dos jóvenes de 18 años atacaron con armas blancas a integrantes de la comunidad escolar. La subdirectora del plantel murió y otras personas resultaron heridas.
Dos hermanos de 18 años fueron detenidos tras el ataque en una secundaria de Torreón; una subdirectora murió y tres personas resultaron heridas.
Un día antes se había registrado otro ataque con arma blanca en una secundaria de Querétaro, donde tres trabajadores y un menor resultaron lesionados.
El gobierno federal ha señalado que investiga similitudes entre ambos episodios relacionadas con la comunicación a través de redes sociales. Tras el caso de Torreón, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de un grupo de trabajo y la preparación de un decreto que establecería obligaciones para que las plataformas digitales detecten, reporten y retiren oportunamente contenidos que inciten directamente a la violencia.
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Uno de cada 10 adolescentes presenta malestar psicológico
La ENCODAT 2025 ofrece una de las radiografías más recientes sobre el bienestar emocional de los adolescentes mexicanos.
Además del 10% de jóvenes de entre 12 y 17 años que reportó malestar psicológico, la encuesta encontró que 3.3% tuvo ideación suicida durante el último año, 1.9% llegó a planearlo y 1.5% reportó un intento.
Las diferencias por sexo vuelven a aparecer: el malestar psicológico fue prácticamente dos veces más frecuente entre las adolescentes que entre los hombres de la misma edad, con prevalencias de 13.2% y 6.9%, respectivamente.
El problema no se limita a este indicador. El Análisis de la situación de la niñez y adolescencia en México 2018-2025, publicado por UNICEF México en mayo de 2026, señala que 24.9% de la población de 10 a 19 años presentó sintomatología depresiva en 2023, con base en información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) Continua.
El organismo coloca la salud mental entre los desafíos que enfrenta el desarrollo de niñas, niños y adolescentes en México.Autolesiones comienzan, en promedio, a los 13 años
Otro estudio publicado en 2026 en Salud Pública de México, elaborado a partir de información de la ENCODAT 2025, dimensionó un problema particularmente sensible: las autolesiones no suicidas entre adolescentes y jóvenes.
La investigación analizó información de 7,428 personas de entre 12 y 29 años y estimó que 7.1% se había autolesionado alguna vez en su vida. La edad promedio de inicio fue de alrededor de 13 años.
Las mujeres presentaron una prevalencia considerablemente mayor: 10.2% había recurrido alguna vez a una autolesión, frente a 4% de los hombres.
Además, 19.1% de quienes reportaron estas conductas necesitó tratamiento médico debido a las lesiones. Los investigadores plantean la importancia de fortalecer las herramientas para la regulación emocional y considerar también el contexto social en el que se desarrollan adolescentes y jóvenes.
Un estudio cualitativo publicado en 2025 en la revista Salud Mental apunta en la misma dirección. A través de seis grupos focales con estudiantes de secundaria de tres estados del país, investigadores analizaron habilidades relacionadas con la toma de decisiones, la resolución de problemas y conflictos y el manejo de las emociones.
Entre los hallazgos encontraron que el conocimiento de los adolescentes sobre las conductas suicidas provenía con frecuencia de experiencias cercanas de intentos de suicidio o prácticas de autolesión. Los autores plantearon la necesidad de desarrollar intervenciones dentro de las escuelas que fortalezcan habilidades para la vida.
Acoso escolar: un antecedente nacional entre estudiantes de secundaria
Aunque sus datos no son tan recientes como los de ENCODAT, la Encuesta sobre acoso escolar entre estudiantes de educación secundaria de la extinta Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) permite dimensionar el problema dentro de los planteles.
La encuesta, publicada en 2024, tuvo una cobertura amplia: participaron 64,173 estudiantes de 495 escuelas de las 32 entidades del país, además de 6,429 docentes y trabajadores de apoyo y 572 directores.
De acuerdo con resultados posteriormente difundidos por Mejoredu, 28.3% de los estudiantes de secundaria había sido objeto de acoso escolar de manera ocasional o frecuente.
El estudio también señaló que la secundaria era el nivel del Sistema Educativo Nacional en el que se habían identificado las mayores expresiones de acoso entre estudiantes.
La encuesta resulta relevante porque permite incorporar el entorno escolar al análisis de la salud y el bienestar de los adolescentes, aunque por la antigüedad del levantamiento no permite conocer por sí sola cuál es la situación actual.
La violencia también ocurre en los espacios digitales
El acoso y la violencia que experimentan los adolescentes no terminan al salir de la escuela.
En 2024, 2.9 millones de adolescentes de 12 a 17 años reportaron haber sufrido ciberacoso durante los 12 meses anteriores, equivalentes a 23% de quienes utilizaban internet en ese grupo de edad, de acuerdo con información retomada por UNICEF México.
El dato adquiere particular relevancia después de los ataques de Torreón y Querétaro debido a que el gobierno federal ha puesto parte de su atención en la interacción de los jóvenes a través de plataformas digitales.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que las autoridades encontraron similitudes relacionadas con la comunicación mediante redes sociales en ambos episodios. Sin embargo, las investigaciones sobre los ataques continúan, por lo que la presencia de actividad en plataformas digitales no establece por sí misma una relación causal con las agresiones.
El gobierno anunció que prepara un decreto para establecer obligaciones para las plataformas en materia de detección, reporte y remoción oportuna de contenidos y comentarios que inciten directamente a la violencia.
¿Hay apoyo psicológico en las escuelas?
Frente a ese escenario, otra pregunta es qué ocurre cuando un adolescente necesita ayuda.
El informe más reciente de UNICEF México recupera una consulta realizada en 2024 a 325 estudiantes de secundaria y educación media superior. Debido al tamaño y las características del ejercicio, sus resultados no pueden extrapolarse al conjunto de estudiantes mexicanos, pero permiten conocer las experiencias de los jóvenes que participaron.
El 31% señaló que no recibió apoyo psicológico o socioemocional durante la secundaria aunque le hubiera gustado tenerlo. Otro 16% dijo haberlo recibido solamente una vez y 36%, algunas veces.
Cuando se les preguntó con qué frecuencia estaba disponible el apoyo para estudiantes con problemas psicológicos, 46% respondió que algunas veces; 24%, muy pocas veces, y sólo 8% aseguró que estaba disponible permanentemente.
Los propios adolescentes también han planteado la necesidad de contar con mayor acompañamiento. En la encuesta de Mejoredu sobre acoso escolar, entre las acciones propuestas por los estudiantes aparecieron una mayor intervención de los maestros ante las agresiones, talleres sobre acoso y sus consecuencias, aplicación de reglamentos escolares y servicios de psicología en los planteles.
Violencia también afecta a quienes la observan
La exposición a la violencia fuera de la escuela agrega otra capa al problema.
UNICEF advirtió en febrero de 2026 que la violencia vinculada con la delincuencia organizada puede afectar el bienestar y la salud mental de niñas, niños y adolescentes incluso cuando no se encuentran directamente en el lugar de los hechos.
Hallazgos preliminares de un estudio realizado por UNICEF y la UNAM identificaron entre sus posibles consecuencias miedo persistente, estrés tóxico, interrupciones educativas y pérdida temporal del uso seguro de los espacios públicos.
El organismo también ha advertido que la exposición constante a imágenes violentas puede repercutir en el bienestar emocional y el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.
El Análisis de la situación de la niñez y adolescencia en México 2018-2025 coloca precisamente a la violencia entre las amenazas para la infancia y adolescencia en México y señala que ésta puede presentarse en distintos espacios: desde el hogar y la escuela hasta la comunidad y los entornos digitales.
México estrena estrategia de salud mental en las escuelas
El ataque de Torreón ocurre, además, apenas unas semanas después de que comenzó a aplicarse durante el ciclo escolar 2026-2027 la estrategia nacional “El ABC de las Emociones”, diseñada por las secretarías de Educación Pública y Salud para atender la salud mental de adolescentes y jóvenes.
El programa está dirigido principalmente a estudiantes de 14 a 18 años, de tercero de secundaria y educación media superior, e incluye actividades para trabajar en el reconocimiento, expresión y manejo de las emociones, además de materiales dirigidos a alumnos, docentes y familias.
La estrategia contempla campañas de sensibilización, distribución de guías, actividades escolares, asambleas informativas, pláticas interactivas y el fortalecimiento de la Línea de la Vida. Su enfoque, según la SEP, busca prevenir suicidio, violencia y malestar psicológico desde una perspectiva comunitaria y sin estigmatización.
Los acontecimientos de Torreón y Querétaro han añadido ahora la discusión sobre el papel de las redes sociales. El gobierno federal pretende que las plataformas asuman obligaciones para detectar y retirar contenidos que inciten directamente a la violencia y anunció que trabajará con autoridades educativas, de seguridad, inteligencia, especialistas académicos y las propias empresas.
Los estudios disponibles, sin embargo, dibujan un escenario más amplio. Malestar psicológico, síntomas depresivos, autolesiones, conductas suicidas, acoso y exposición a distintas formas de violencia aparecen en diferentes proporciones entre los adolescentes y jóvenes mexicanos, al tiempo que persisten retos para acceder a acompañamiento psicológico y socioemocional.
Estos datos no permiten concluir que los problemas de salud mental conduzcan a ataques como el ocurrido en Torreón. Sin embargo, sí muestran la necesidad de detectar oportunamente situaciones de violencia y sufrimiento emocional, fortalecer las herramientas socioemocionales y contar con mecanismos accesibles para que los adolescentes puedan pedir ayuda dentro y fuera de las escuelas.