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Trenes probados, no solo inaugurados
Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
La inauguración del tramo final del ferrocarril de pasajeros El Insurgente, que transportará a 140,000 pasajeros diarios, fija un estándar técnico y reta a buena parte de las empresas de autobuses de pasajeros que hasta ahora han vivido de la inseguridad y la ineficiencia. Con la llegada a la estación Observatorio queda una columna vertebral ferroviaria de 57.7 km para una región de 24 millones de habitantes.
A diferencia de lo que ocurrió en el sexenio anterior, la presidenta Claudia Sheinbaum impuso rigor porque la prisa por cortar listones dejó tragedias. El descarrilamiento del Tren Maya en Tixkokob, en marzo de 2024, dejó pérdidas económicas cuantiosas, y el del Tren Transoceánico, en diciembre de 2025, 14 muertos y 98 heridos. Todo por operar vías sin certificación internacional. La improvisación y el afán de inaugurar obras para la gloria personal de AMLO terminaron en funerales, indemnizaciones, reparaciones y parches que se habrían evitado haciendo bien las cosas desde el inicio.
En El Insurgente se hizo lo contrario: 113,000 km de pruebas y el European Rail Traffic Management System (ERTMS) Nivel 2, con radio digital GSM-R a cabina y Automatic Train Protection (ATP), que frena en automático. Se hicieron pruebas de carga estática de tres horas con trenes al máximo (1,300 costales de arena por tren) en los puntos críticos del tramo final hacia Observatorio —principalmente el Puente Atirantado de 515 metros, el viaducto elevado de hasta 34 metros y las aproximaciones inmediatas a estaciones—, donde una falla sería catastrófica. Además, se instalaron más de 200 instrumentos para vigilar el comportamiento del puente y del viaducto.
Esta es su infraestructura: una vía doble electrificada que reduce el trayecto de 150 minutos a 50. Una flota de 20 trenes eléctricos CAF, con capacidad para 719 pasajeros por unidad, que operan a una velocidad comercial de 90 km/h y una máxima de 160 km/h, con tracción en todas las cabinas y frenado triple. La estación Observatorio es un nodo intermodal que conecta con las Líneas 1 y 12 del Metro, la Línea 3 del Cablebús y la Terminal de Autobuses Poniente. Los beneficios son medibles: casi 3 horas diarias recuperadas por usuario, 27,000 toneladas de CO2 evitadas al año, 761 empleos directos, frecuencias de 5 a 7 minutos y accesibilidad universal. Y las tarifas rematan el argumento: desde Observatorio, 100 pesos por el recorrido total; 90 a Toluca Centro, 70 a Lerma, 25 a Santa Fe y una mínima de 15 pesos para trayectos internos en la CDMX.
El autotransporte no resiste comparación: por carretera, el trayecto puede durar hasta 150 minutos y los autobuses cobran hasta 112 pesos por un servicio lento e incierto. A eso se suma el riesgo: el mal estado de muchas unidades, accidentes con muertos y heridos, la explotación de conductores que manejan hasta 12 horas y los robos a pasajeros en las carreteras.
Las rutas ferroviarias proyectadas para el periodo 2026-2030 serán similares a la de El Insurgente. Esto no es nostalgia: es una nueva regla. Si la expansión se hace con este rigor, dejará de ser “normal” perder horas de vida y pagar caro por un servicio incierto. Movilidad digna, puntual y segura ya no como promesa, sino como realidad técnica certificada.
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