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Opinión

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¿Soberanía sin seguridad?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

Un acto promovido por el determinismo puede convertir al ser humano en una fiera de odio. Hitler fue una de ellas.

Nadie elige el lugar donde nace. Los dados son arrojados el día en que nacemos; lo único seguro del territorio al que nos arrojan es la existencia de fronteras, bandera, idioma, comida e historia.

La sobreexplotación del nacionalismo produce una enfermedad nacional que consiste en ceder libertad personal al conjunto amorfo de la sociedad. Ocurre cuando el nacionalismo despega los pies de la racionalidad y vuela hacia el mundo de las emociones. Los Mundiales de futbol son el mejor ejemplo.

El nacionalismo nació antes de la IA y es el principal activo publicitario de todos los gobernantes para manipular a una sociedad.

Un estudio de Pew Research publicado en febrero de este año revela que Reino Unido es el país donde el 29% de su población no se siente orgullosa de haber nacido en dicha nación. Los británicos encabezan la lista.

México aparece en el lugar 23 de 25 países con el 5% de su población nada orgullosa de haber nacido en dicho territorio.

Donde mora la libertad, allí está mi patria, pensaba Benjamin Franklin.

Guy de Maupassant aseguraba que el patriotismo es el huevo de donde nacen las guerras.

Dos frases potentes. Franklin y Maupassant tenían razón.

La realidad revela que ya son varias décadas en las que el Estado mexicano ha ido perdiendo control de su territorio. Los mapas engañan porque hay territorio vedado para la mayor parte de la población.

¿Quién se siente tranquilo caminando en Culiacán a las 10 de la noche?

Soberanía, no injerencia y no intervención forman parte de un basamento llamado política exterior. Ceteris paribus, y apelando a Franklin y Maupassant, un ciudadano 100% racional preferiría caminar con libertad por todo el territorio mexicano que apelar a la soberanía para que los problemas continúen sin resolver.

La labor de los presidentes se vincula a los que dicen el clima sobre el mapa de las naciones: requieren demostrar a la población de la existencia física de un país con fronteras.

AMLO y Sheinbaum recargan el nacionalismo a través de Estados Unidos. Si Noruega fuera nuestra frontera, ni AMLO ni Sheinbaum la tendrían fácil para producir demagogia sobre la soberanía.

Hay que aceptarlo. Es el gobierno de Estados Unidos el que emite comunicados de búsqueda de delincuentes en México antes de que la Fiscalía General mexicana lo haga.

Por el bien de las futuras generaciones de mexicanos, es necesario cooperar con Estados Unidos y, al hacerlo, la presidenta Sheinbaum rescataría el estado de Derecho.

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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