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¿Va a servirnos de algo la IA, o no?
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
¿Van a invertir otra vez en un proyecto que use inteligencia artificial? ¿Les ha funcionado?
Datos muestran que casi la mitad de las empresas usan IA generativa regularmente en México, como la que ofrece ChatGPT, de OpenAI. ¿Cómo les va a ustedes con eso? ¿Generan más ingresos? Aquí va una guía que recibí para decidir cómo y cuándo meter al negocio un proyecto basado en IA.
Este mes algunos analistas disfrutan avisar sobre el posible desencanto con esta tecnología y se apresuran a un “se los dije”, como queriendo vaticinar un desplome en el valor de las empresas que ofrecen estos servicios por su supuesta inutilidad.
Con conocimiento o sin él, argumentan que las compañías están tardando en generar proyectos y valor con estas herramientas.
Pongámonos serios: no percibo evidencia de ese desencanto en los mercados. Las acciones pueden bajar o subir en un día, pero revisen lo que pasó en 30 días: Microsoft subió 28%; Nvidia, 8%; Amazon, 7%. Google sí bajó 3 por ciento. No veo un desplome.
Ojo: que no lo vea ahora, no descarta una eventual corrección que tire temporalmente el valor de las tecnológicas en el futuro cercano. Los mercados suelen ser nerviosos.
Pero permitan la pregunta: ¿qué significa GPT en ChatGPT? Originalmente, Generative Pre-trained Transformer, o Transformador Generativo Preentrenado. Muy nerd.
Erik Brynjolfsson, reconocido economista de la Universidad de Stanford, y Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, han planteado otra analogía para GPT:
¿Como cuál? Como la electricidad o los coches: “general purpose technologies”, tecnologías de propósito general. Prácticamente cualquiera puede usarlas, sirven a casi todos e impactan prácticamente todas las industrias. Coincido: la IA generativa es una GPT y conviene usarla.
Ahora vamos a lo práctico. No existe una sola manera correcta de invertir en inteligencia artificial y esta semana lo explicó Rubén Mugártegui, director de AWS en México. Todo depende de qué quieren conseguir.
Olviden por un momento la promesa de que transformará por completo la empresa. Busquen algo más sencillo: ¿está ayudando a ganar más dinero o a utilizar mejor el que ya tenemos? Ahí aparecen tres siglas:
ROE (Return on Equity) es, en pocas palabras, cuánto rendimiento obtiene el negocio del dinero que puso el dueño para operar. Si con lo mismo produce más ganancias, el negocio se volvió más eficiente. Aquí caben desde changarros con poca gente y poco dinero hasta empresas que, por FOMO —fear of missing out, o ansiedad por quedarse atrás—, quieren empezar sin arriesgar demasiado.
La IA puede contribuir reduciendo costos y permitiendo hacer más con la misma estructura.
ROI (Return on Investment) baja la pregunta a proyectos concretos en negocios más grandes. Si una empresa invierte un millón de pesos en automatizar ventas o atención a clientes, ¿cuánto dinero produjo o ahorró esa inversión específica?
Eso es retorno sobre la inversión y así la IA empieza a ser mucho más fácil de justificar.
El tercero es ROF (Return on Future): invertir hoy para construir el negocio que podría generar los ingresos de mañana. Aquí entramos en terreno de campeones, de visionarios que quieren cambiar el escenario y arriesgan fuerte.
No se trata sólo de hacer mejor lo que ya hacen, sino de crear productos, servicios o modelos de negocio que antes de la IA generativa y agéntica no eran posibles.
¿Cuál saco les queda? Un tip para decidir: escriban a la IA de su confianza lo que les gustaría contar de su negocio a sus parientes dentro de cinco años, como si ya lo hubieran conseguido. Escríbanlo como un boletín de prensa de ese día futuro, sugiere Mugártegui, de AWS.
Luego pidan a la IA que estructure el proyecto para llegar ahí; mejor aún si usan agentes que trabajen en ese propósito incluso mientras ustedes duermen.
Es útil empezar con un proyecto específico y medir resultados antes de mover todo.
Los avanzados, sí. Esos pueden ir a fondo. Pueden pensar que la IA resulte esencial en cada proceso, como la electricidad o el internet.
No conozco negocio que hoy tenga a la mitad del equipo trabajando con computadora y aire acondicionado y a la otra mitad con la yunta, al sol. La IA, a mi juicio, es una tecnología de propósito general.