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¿Samuel en la ‘boleta de los galanes’?
Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Es julio del año 2030. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum está por concluir y la boleta de la elección presidencial del INE está en la mano de los votantes. Samuel García ya se vio ahí.
¿Alguien vio la escena? El gobernador de Nuevo León fue entrevistado por periodistas de Bloomberg la semana pasada, que querían preguntarle básicamente cómo le hace para llevar a Nuevo León inversiones que hoy esperan en Estados Unidos.
Es la agencia de noticias más relevante de ese país, comparable en Manhattan con el nivel de influencia de The Wall Street Journal.
El mexicano hizo lo que pudo para desenredar el nudo de inversiones sin éxito, como las de Tesla y Nvidia. Pero cerró con el mensaje que seguramente quería dar.
¿Estamos hablando con un futuro presidente de México?, le preguntaron.
¿Hasta dónde llevará su carrera política?, insistieron.
“All the way up!”, contestó en inglés, sin abandonar su acento sampetrino. Hasta arriba.
Samuel, ya lo sabíamos, quiere ser presidente. Lo ha confirmado en Nueva York.
Estamos muy lejos temporalmente de los días en los que hablaremos seriamente del tema. Así que tomen esto a juego, por favor (todavía).
Pero de algún modo se la deben a Samuel en Movimiento Ciudadano, y vamos a regresar a esa historia.
¿De ser él y no Luis Donaldo Colosio el elegido, quién podría acompañarlo en la boleta?
¿Podríamos tener una selección de ‘galanes’ en esa competencia?
Ustedes saben que Omar García Harfuch, al igual que Samuel, mueve los corazones de una parte del electorado que se manifiesta en Instagram.
Su partido, Morena, representa hoy mismo una atípica figura. Una suerte de escena preposada de familia mexicana en la que todos manifiestan orden y amor… hasta que llega el Bacardí.
En lo político, el ron empiezan a servirlo el año que entra, en las elecciones para diputados y alcaldes. Ahí se notarán las posibilidades del secretario de Seguridad Pública.
En el PRI, lo difícil no es saber quién quiere ser candidato, sino meter en la lista a alguien que mueva los instintos naturales del sexo opuesto.
Evidentemente, el presidente del Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno, tendrá una oportunidad grande de verse en la boleta de presidenciables de 2030. Es su partido el que va contra corriente.
En el Partido Acción Nacional, Ricardo Anaya ya fue candidato y, más allá de los ataques que sí recibió del gobierno priista de esa época, fue incapaz de conmover a personas que vivan más allá del Bajío. Le falta barrio.
Es difícil que Jorge Romero rompa con la inercia de presidentes de ese partido que evitan ser candidatos a la presidencia.
¿Si se mantiene esa corriente, el balón podría caer en los pies de alguien como ‘Vila bebé’?
Así llamaban muchas seguidoras a Mauricio Vila Dosal cuando fue gobernador de Yucatán, hasta 2024.
El actual senador con licencia estudia en Harvard una maestría cuyos conocimientos bien podría aplicar en el Poder Ejecutivo federal.
Su poder de seducción le valió ser quizá el único mandatario estatal no morenista que arrancaba abrazos y sonrisas del presidente Andrés Manuel López Obrador, con quien acordó obras que apuntalaron el crecimiento económico de su entidad.
Obviamente, habrán de entrar mujeres en esta contienda que aún queda lejos.
Pero en el supuesto de que contemplemos este escenario de póker de quítameelsueño en las urnas de 2030… ¿tendríamos una mejor propuesta política que en 2024, cuando tuvimos a Máynez o a Xóchitl como opciones?
¿Ven ustedes la posibilidad de que arribe un ‘comodín’ que ya acordó el pago de sus impuestos al SAT? Los leo.