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Opinión

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Los premios Nobel y el doble mandato de los bancos centrales

Vidal Llerenas Morales | Columna Invitada

Los economistas Michael Woodford y Robert E. Hall son los ganadores del premio Nobel de la especialidad de este año. Una idea central en su trabajo es que el objetivo de una política monetaria no puede ser solamente, a rajatabla, reducir la inflación, sino también que se deben considerar otros factores, como su efecto en el crecimiento y el empleo. Sus ideas son las que actualmente prevalecen en las políticas de los bancos centrales, particularmente a raíz de la crisis de 2008. Eso significa, y en ese caso Woodford ha sido particularmente claro, que es deseable que los bancos centrales tengan un doble mandato, es decir, combatir la inflación, pero también evitar la caída del crecimiento y el empleo. La búsqueda de estabilidad de precios no tiene por qué llevar a acelerar el desempleo. Cuando los objetivos entran en conflicto, se deben sopesar las consecuencias de los mismos, de tal forma que se preserve el objetivo de alcanzar las metas de inflación en el largo plazo, pero considerar siempre el efecto en el empleo y el producto. De hecho, Hall defiende incluso la idea de que el nivel de precios se mantenga de manera temporal por encima de su objetivo, cuando el desempleo supere su nivel normal; esto amortigua el costo de un choque adverso.

DDe esa manera, la respuesta de política monetaria a la crisis de 2008, que siguió estos principios, ya que consideró los efectos sobre crecimiento y empleo, es decir, con metas de inflación no convencionales, ayudó a que la crisis tuviera menos costos económicos y una más rápida recuperación. Eso debería reactivar una vieja discusión mexicana, en donde nuestro banco central tiene solamente un mandato, ya que su independencia se alcanzó en los años 90, cuando las ideas de política monetaria no consideraban las variables y los comportamientos del consumidor sobre los que teorizan estos autores. Woodford considera desafortunado que el mandato de un banco central sea únicamente controlar el nivel de precios, sin considerar a la actividad económica, y defiende que el empleo es una preocupación legítima de la política monetaria. De hecho, la Reserva Federal de los Estados Unidos tiene un doble mandato desde 1977, aunque es hasta la crisis de 2008 cuando se puso sobre la mesa hasta qué punto el mantener el nivel de empleo era parte del mandato. El punto es que nuestro banco central estaría en mejores condiciones para enfrentar choques externos y fenómenos de inestabilidad económica si tuviera un doble mandato, que considere lo que sucede en la economía real. O al menos eso es una posible acción concreta que puede surgir de lo que hoy se consideran las ideas de política monetaria dominantes.

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York

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