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De Posada a Mickey Mouse
Gabriela Gorab | Entre quimeras y palabras
¿Qué pueden tener en común José Guadalupe Posada y Mickey Mouse? A primera vista, poco. Uno pertenece a la historia de la gráfica mexicana; el otro, a la industria del entretenimiento. Sin embargo, sus universos coinciden ahora alrededor de la Fórmula 1, junto con imágenes tan nuestras como las calaveras y el águila con la serpiente.
Con motivo del Gran Premio de México, que este año coincide con el Día de Muertos, la mercancía oficial incorpora flores de cempasúchil, calaveras y símbolos de identidad nacional. Cascos, neumáticos y logotipos conviven con esas referencias en prendas que buscan conectar el automovilismo con nuestro país. Más que detenerme en el diseño, me interesa qué sucede con las imágenes cuando cambian de contexto.
José Guadalupe Posada utilizó las calaveras para mirar con ironía a la sociedad de su época. En ellas había crítica a las desigualdades, las costumbres y las apariencias. Su Calavera Garbancera, que Diego Rivera retomaría después en la figura de la Catrina, cuestionaba a quienes renegaban de sus orígenes para aparentar otra posición social.
Hoy las calaveras aparecen en ropa, campañas publicitarias y objetos coleccionables. No son las estampas de Posada, pero pertenecen a un repertorio visual cuya historia vale la pena conocer. Es curioso que una imagen ligada a la sátira social termine asociada, tantas veces, con una edición especial.
El Día de Muertos tampoco es solamente una combinación de colores y flores. Su importancia está en las prácticas y los rituales con los que las comunidades recuerdan a sus muertos. La UNESCO reconoce esa dimensión colectiva como patrimonio cultural inmaterial. El cempasúchil puede funcionar como un recurso gráfico, pero antes forma parte de una tradición que no cabe entera en una camiseta.
Posada y Mickey Mouse
Otro de los diseños retoma la figura del águila mexicana mediante trazos geométricos, vinculando la identidad nacional con la estética del automovilismo. Su presencia plantea una pregunta: ¿hasta dónde puede reinterpretarse un símbolo cultural sin perder parte de su significado?
En otro registro está Fuel the Magic, una colaboración con Disney que lleva a Mickey Mouse y a personajes de Cars al mundo de las carreras. Aquí no se parte de una tradición comunitaria, sino de personajes creados dentro de una industria que desde hace décadas controla su reproducción mediante licencias. Ambos universos producen imágenes populares, pero su origen y su historia no son equivalentes.
Posada también hacía imágenes para circular entre muchas personas. Esa posibilidad de reproducirse es uno de los vínculos más interesantes entre su gráfica y la cultura visual contemporánea, aunque las intenciones y las condiciones de producción sean muy distintas.
En el F1 Hub de Polanco, abierto hasta el 2 de noviembre, coinciden las colecciones inspiradas en México y las colaboraciones con Disney y Pixar. En un mismo espacio pueden verse símbolos nacidos de tradiciones compartidas y personajes concebidos para una industria global. La Fórmula 1 funciona aquí como punto de encuentro, pero también como escaparate.
Catrina Mouse
No creo que utilizar referencias culturales en productos sea necesariamente negativo. El arte y el diseño siempre han dialogado con el comercio. Lo importante es no confundir una imagen reconocible con una interpretación profunda, ni su popularidad con una comprensión de lo que representa.
Desde Posada a Mickey Mouse hay formas muy distintas de crear imágenes y hacerlas circular. Ambas han dejado huella en el imaginario colectivo. Quizá la cuestión no sea que hoy compartan un lugar, sino cuánto de su historia seguimos viendo y reconociendo.