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Opinión

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El PIB crece, el empleo cae

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times

El pasado viernes el Inegi publicó su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de junio, que señala que ese mes había 84,000 personas ocupadas menos que un año antes. El dato contrasta con la buena noticia que da una encuesta de Reuters difundida el lunes de esta semana entre 11 analistas que calcula que el PIB creció 1.3% entre abril y junio, tras contraerse 0.6% en el primer trimestre, el mejor avance desde 2022. El impulso vino de manufactura, minería y construcción.

Pero un rebote no es despegue si el mercado laboral se rezaga. De junio de 2025 a junio de 2026, la población ocupada pasó de 60.2 a 60.1 millones y la económicamente activa apenas subió 48,000 personas. La desocupada llegó a 1.8 millones, 132,000 más que en 2025, y la tasa de desocupación pasó de 2.7 a 2.9%. Menos gente trabaja y menos busca hacerlo.

La calidad tampoco mejora. La informalidad laboral, que mide a quienes trabajan sin acceso a seguridad social, subió de 54.8 a 55.0%, 33.1 millones de personas sin IMSS, ISSSTE ni prestaciones. La tasa de condiciones críticas de ocupación, que agrupa a quienes laboran pocas horas por necesidad o ganan por debajo del mínimo, pasó de 36.7 a 38.5%. Solo la subocupaciónbajó, de 7.4 a 6.6%.

Los datos por sector muestran que el rebote industrial no fue general. La construcción sumó 139,000 personas y los servicios diversos ganaron 296,000, mientras el gobierno añadió 126,000 plazas y transporte, 81,000. Del otro lado, servicios profesionales y financieros perdieron 308,000, los sociales 263,000, comercio 76,000, y manufactura, el sector que empujó el PIB, terminó con 19,000 menos.

Ese mismo lunes el Inegi presumió otro récord: las exportaciones del primer semestre sumaron 389,723 millones de dólares, 24.6% más que en 2025, con un superávit comercial de 9,857 millones, casi siete veces el de hace un año. El motor fue la manufactura no automotriz, impulsada 37.6% por la demanda estadounidense de tecnología. Es el mismo sector que perdió esos 19,000 empleos.

Otra buena noticia es que en la primera quincena de julio la inflación bajó a 3.10% anual, un mínimo desde 2020, con la subyacente en 3.95%, dentro del rango de Banxico. Eso da margen para bajar tasas y oxígeno político al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Que los precios no aumenten tan rápidamente ayuda a los consumidores, pero no equivale a empleo suficiente.

El obstáculo de fondo sigue siendo Donald Trump. México disfruta una ventaja arancelaria en el T-MEC, pero la revisión del tratado la volvió provisional. Ninguna fábrica decide su inversión por el PIB de un trimestre, sino por un horizonte de certidumbre a largo plazo.

Si el gobierno presume el 1.3% de aumento del PIB, menor inflación y el récord exportador como recuperación consolidada, deberá explicar por qué cayó la ocupación y avanzó la informalidad en el mismo trimestre. ¿Puede llamarse rebote productivo aquel en el que la manufactura, motor del PIB y de las exportaciones, terminó ocupando a menos personas que hace un año?

Celebrar los buenos datos es válido, pero anunciarlos como nueva etapa de crecimiento no lo es, cuando el mismo trimestre dejó menos empleo y más informalidad. México demostró que resiste una contracción. Falta que crezca con empleo suficiente.

Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy

Instagram: ruizhealy

Sitio: ruizhealytimes.com

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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