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Un Nobel a medias
Opinión
Cada octubre, un grupo de amigos apostamos al Nobel de Economía. Este año, 22 pagamos 100 nominaciones. Catorce fueron para Susan Athey, siete para Michael Woodford, y ninguna para Robert E. Hall. Este lunes, la Real Academia Sueca de Ciencias galardonó a Hall y a Woodford con el premio por “los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”. El comité no titubeó: “simplemente, no hay otras alternativas viables”. La quiniela no atinó la mitad del premio. México se pierde la mitad del modelo.
En 1978, Hall se preguntó si los hogares gastan según lo que estiman ganar, los cambios en su consumo deberían ser impredecibles, porque solo se mueven con noticias, y estas no se pronostican. Los datos le dieron la razón. En 1982, junto a Mishkin, midió la excepción: alrededor del 20% de los hogares vivía al día, gastando lo ingresado.
Woodford construyó la casa. En Interest and Prices (2003), dio a los bancos centrales un modelo de tres ecuaciones en el que el instrumento es la tasa de interés, no la cantidad de dinero. Como no pueden cambiar precios a diario, las empresas los fijan según lo que esperan. La consecuencia: la inflación responde menos a las tasas actuales que a la trayectoria esperada. La credibilidad deja de ser una virtud. Se vuelve el instrumento. La apuesta menos conocida de Woodford —comprometerse con una regla, no con un relato— ningún gran banco central la ha adoptado.
En México, la excepción de Hall no es 20%. De acuerdo con el Banco Mundial (Bracco, et al, 2021), en el 2017 el 72% de los mexicanos no podrían enfrentar una emergencia, contra el 27% en los EE.UU. Los datos de Findex de 2025 confirman lo anterior: ante una emergencia, solo el 15% recurriría a sus ahorros, contra 41% en EE.UU. (2021); el 44% de nosotros acudiría a la familia. El canal de la tasa —crédito más barato, más gasto hoy— llega a una minoría. La otra cara de la moneda: en América Latina, las transferencias sociales mueven el producto tres veces más que en países ricos. En México, la política fiscal carga con más estabilización de la que dice el librito, lo quiera Hacienda o no.
Del lado de Woodford, no va mejor. En diciembre de 2025, Banxico ubicaba en el 3T de 2026 la fecha de convergencia de inflación en 3%. En febrero, la Junta de Gobierno la movió al 2T de 2027; en agosto, al 4T. Las expectativas de largo plazo del sector privado están en 3.7%, y la minuta de septiembre lo admite: según un miembro de la Junta, las expectativas de 2027 y años subsecuentes “siguen más cerca del 4% que del objetivo”. En el mundo de Woodford, una meta que se mueve es un pronóstico.
La lección del premio no es que Banxico adopte el modelo: la minuta ya habla de la brecha del producto. Aquí, el modelo funciona a media fuerza. La mitad de Hall se repara con crédito y empleo formal. Eso toma generaciones. La de Woodford exige paciencia. Sin embargo, la minuta muestra a tres de cinco miembros de la Junta abiertos a discutir un recorte, mientras el Fed anticipa otra alza este año. El modelo admite mirar a través de un choque de oferta con la economía en holgura. No admite hacerlo antes de que el ancla vuelva al 3%.
Lecturas recomendadas:
- Hall, R. E. (1978). “Stochastic Implications of the Life Cycle–Permanent Income Hypothesis: Theory and Evidence”. Journal of Political Economy, 86(6), 971–987.
- Woodford, M. (2003). Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy. Princeton University Press.
- Clerc, P. y Boianovsky, M. (2023). “Michael Woodford’s Interest & Prices after twenty years”. SSRN Working Paper 4340476.
- Real Academia Sueca de Ciencias (2026). “Microfoundations deliver macro insights”. Explicación para público general, nobelprize.org.
- González-Pietrogiovanna, R. (2026, 10 de agosto). “The Anchor Is the Alibi: In defence of central banks that say less”. LinkedIn.