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Opinión

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Entre nuestros muros transparentes

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

La vida es una comedia en la que hay que actuar seriamente. Alexandre Kojéve

Sin darle tantas vueltas a las fatalidades, sin temor a equivocarnos en las recientes semanas, existe una especie de calma en gran parte del país, y vaya que nos incluimos, con todo y el paquete económico que dejará huérfanos, salvedades al margen de los incrementos y disminuciones, porque el dinero no alcanza para todo lo que es una exigencia inmediata.

Pemex se sigue agotando a si mismo, no vemos anuncios ni esperanza que nos hable de nuevos yacimientos, solo convenios de colaboración, con la notoriedad de Brasil, para ir a aguas ultra profundas, y hallar ahí más petróleo para satisfacer la demanda nacional y los compromisos internacionales de exportación.

Campeche fue parte de la travesía que les brindó a los estados ricos del país recursos, porque la formula continúa perjudicando a la entidad de murallas y silencios, de calamidades y treguas, con gobernantes que no ha, sabido entender el poder político para qué sirve, y se van otros seis años de dispendio en unos cuantos foráneos, así como seguramente acrecentaron las cuentas de quien irrumpió en 1997 porque había perdido la elección.

Layda Sansores es un pesado lastre para el partido Morena, ella y la mayor parte del gabinete, con extranjeros que no hablan español, menos explicar de obras, menos aún responder a las necesidades mínimas de una población distante, alejada de ese centro histórico abandonado, de balcones que se caen a pedazos, baches y oscuridad, en el reparto de culpas con quien gobierna el municipio de la capital.

No hay comunicación con los legisladores federales, hoy en un número por demás significativo de todos los partidos políticos, porque nunca se intentó siquiera la unidad, fue en superlativo más importante la venganza, el arrebato de tierras y propiedades del poder inmediato anterior, con un cacicazgo en esa repetición en el apellido e inolvidables excesos. 

Han sido años perdidos para quienes tuvieron confianza, para quienes creyeron que las cosas caminarían de diferente manera y fueron otra vez engañados por la soberbia y ese poder mezquino que solo alimenta egos.

Ahora vendrán mediciones que no sabremos, ocultamientos de cifras, una danza de millones de presupuestos estatales dilapidados en compras suntuarias y cuentas bancarias en paraísos fiscales, lejos de los Estados Unidos, porque ellos si detectan y secuestran los millones de dólares que atesoran los “funcionarios de alto nivel”, que han hecho del servicio público un gran negocio.

Irresponsabilidad administrativa que deberá señalar la autoridad de la Auditoria Superior de la Federación, sin dientes para castigar, porque sigue la danza de los apoyos y los sobres color manila, porque habrá miles y miles de suspirantes que prometen y aspirantes que volverán a engañar, tras esos muros que solo imaginamos.

Se ha ido la poca transparencia de nuestras conquistas, sabemos la historia de ella, que llegó por la ignorancia de Vicente Fox, y el trabajo y perseverancia de algunos legisladores federales, de esas y esos que estaban comprometidos con México, hoy no más no hay ni lo uno ni lo otro.

Por ello debe preocuparnos cuando PEMEX arrastre más deudas y no tenga empresas ni para los mantenimientos correctivos urgentes, porque además otro lastre lo condena, el sindicalismo charro con “liderazgos” ricos, millonarios; y trabajadores expuestos en altamar, en plataformas marinas sin alimentación digna ni equipos tácticos de salvamento.

ENTRE LÍNEAS

El protagonismo se volverá a notar en los Estados Unidos con su presidente Trump; quien tendrá más que reflectores, seguramente momentos únicos con la asamblea de las Naciones Unidas, que reunirá a jefes de estado y gobierno afines y no; Venezuela, Irán y Ucrania están en la agenda; veremos el ridículo y los excesos del poderoso ante los otros.

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