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Opinión

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México suburbano

Alberto Aguirre | Signos Vitales

¿De la periferia al centro? Las ciudades orientadas al uso del automóvil es una característica en países de altos ingresos del hemisferio americano —principalmente en Estados Unidos y Canadá— pero también en las naciones latinoamericanas, desde Guatemala, a Colombia, Brasil, Argentina y por supuesto, México.

La expansión urbana y la redistribución poblacional están entre los fenómenos determinantes del México contemporáneo. Entre 1990 y 2020, la población nacional pasó de 81.7 millones a 126 millones de habitantes; un incremento del 54% en apenas tres décadas. La Encuesta Intercensal del Inegi estimó que actualmente 130 millones de personas habitan en el territorio nacional.

En este mismo lapso, la población urbana casi se ha duplicado y la tasa de urbanización aumentó del 71 a 81% a nivel nacional. La Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey —las megaurbes mexicanas—comparten problemáticas y principalmente, una característica: la congestión vehicular.

La tenencia vehicular, la red de transporte público, la contaminación atmosférica son signos de la inmovilidad en México. El Instituto Mexicano para la Competitividad ha estudiado 44 ciudades de la República Mexicana y ha estimado que en promedio sus habitantes emplean 111 horas al año —casi cinco días— para trasladarse. Los costos generados por esta inmovilidad ascenderían a 203,000 millones de pesos.

La evidencia disponible muestra que los habitantes de las urbes mexicanas se desplazan de sus centros hacia sus periferias. Esta suburbanización ha sido observada por académicos del Centro de Estudios sobre el Futuro de la Ciudades del Tecnológico de Monterrey en 69 áreas metropolitanas entre 1990 y 2020.

Los resultados muestran que, a pesar del crecimiento demográfico, todas las ciudades experimentaron una disminución de la población en las proximidades de sus centros. En 1990, aproximadamente 485,000 personas vivían en un radio de cinco kilómetros del centro de Monterrey; sin embargo, para 2020, esta cifra había descendido a 377,000. Una tendencia similar se observó en Guadalajara, donde la población en un radio de cinco kilómetros del centro pasó de 866,000 a 626,000 habitantes, mientras que la zona central de la Ciudad de México perdió 166,000 personas durante ese mismo periodo de 30 años. A pesar del descenso en los centros urbanos inmediatos, estas ciudades —las tres áreas metropolitanas más grandes de México— registraron un crecimiento demográfico significativo en dicho periodo, con incrementos de 99, 71 y 38%, respectivamente.

Las políticas públicas de vivienda e infraestructura sufren actualmente un ajuste importante. La Ley General para la Homologación de los Catastros y los Registros Públicos de la Propiedad resulta un primer aviso. La consulta del Plan de Reordenamiento Urbano para la Zona Metropolitana de la Ciudad de México —que está por concluir— marcaría la pauta.

Efectos secundarios

CONGELADORA. Sin el aval de la oposición, la mayoría oficialista aprobó la prórroga de la aplicación forzosa del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, que entraría en vigor ¡hasta julio del 2031!

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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