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Menopausia: la variable invisible de la economía

OpiniónEl Economista

Una mujer en menopausia que tiene sofocos, duerme mal, pierde la concentración, tiene ansiedad y atraviesa su jornada laboral sin entender qué le pasa suele enfrentar el problema sola. Pero, trabajando juntos, tenemos el poder de cambiar esta realidad. Ese fue el mensaje central de dos grandes encuentros celebrados la semana pasada: la Cumbre SinReglas 2026 en México y el Congreso Mundial de Menopausia de la Sociedad Internacional de Menopausia en Río de Janeiro.

Reconocer el papel central de la menopausia en la economía nacional y global, así como en nuestras familias y nuestra vida cotidiana, está impulsando el cambio. En México, lo que cada mujer vive de manera individual forma parte de una realidad compartida por 24 millones de mujeres que atraviesan esta etapa al mismo tiempo. La menopausia afecta no solo a las mujeres, sino a sus familias, a las empresas, a la economía y a la sociedad. Y, por lo tanto, también tenemos que preguntarnos qué deben hacer los sistemas de salud, las empresas y quienes diseñan las políticas públicas.

El estudio de SinReglas y UNFPA sobre el impacto de la menopausia en la participación económica de las mujeres (2026) encontró que 67% de las mujeres participantes reportó que los síntomas afectan su trabajo o sus actividades cotidianas. También se encontró que la menopausia afecta retención de talento, productividad, ausentismo, presentismo y liderazgo, entre muchas otras variables. El análisis salarial identificó que hasta el 30% de la brecha entre hombres y mujeres de 40 a 60 años no se explica por las variables observadas y coincide con la transición a la menopausia. Esto no demuestra causalidad, pero sí exige investigar qué estamos dejando fuera cuando analizamos la participación económica de las mujeres.

La ciencia está construyendo mejores respuestas (aunque lentamente y falta mucho). En el Congreso Mundial de Menopausia se abordaron las nuevas recomendaciones sobre insuficiencia ovárica prematura, los avances en el estudio del envejecimiento ovárico, la salud cognitiva y la niebla mental, la sexualidad, las nuevas alternativas no hormonales para la menopausia y la prevención de la fragilidad en el envejecimiento. También se discutió cómo integrar la atención de las mujeres en esta etapa a los sistemas de salud y cómo distinguir la evidencia científica de la desinformación. Una de las conclusiones del congreso, sin duda, fue el cómo se conecta la atención a la salud en esta etapa con la salud y el bienestar de los siguientes años de la vida.

Ese conocimiento puede mejorar vidas. Para lograrlo, necesitamos profesionales preparados, atención accesible y lugares de trabajo capaces de responder a las necesidades de sus colaboradoras. Una innovación pierde alcance cuando las mujeres desconocen sus opciones o no pueden acceder a ellas.

Ese fue el planteamiento de la Cumbre SinReglas 2026, donde reunimos a 350 líderes de los sectores público, social y privado y mujeres en menopausia el 28 de septiembre: conectar ciencia, salud, economía y política pública para pasar de la conversación a la acción.

Ahí presentamos la Agenda Nacional de Menopausia 2026–2027, articulada por UNFPA y SinReglas con distintos sectores. Sus cinco prioridades trazan una ruta: generar indicadores mínimos; construir una hoja de ruta legislativa; desarrollar un modelo mexicano de menopausia en el trabajo; identificar acciones para mejorar el acceso y la calidad de la atención a la salud; y ofrecer educación basada en evidencia.

La menopausia todavía cae entre sistemas. Está en la intersección de la salud, el trabajo, la participación económica, el envejecimiento saludable, la igualdad de género y la equidad en salud. Cuando algo le corresponde a todos, muchas veces termina siendo responsabilidad de nadie.

Cambiarlo exige asignar responsabilidades, recursos y metas. El avance se medirá en mujeres que reciben mejor atención, tienen oportunidades laborales y pueden decidir sobre su salud. Pero cualquier transformación de la menopausia solo será exitosa si también beneficia a la mujer que hoy tiene menos acceso.

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