Lectura 4:00 min
¿Intrusos en el IMSS?
Alberto Aguirre | Signos Vitales
Para dialogar, más que para negociar, las mesas convocadas en el salón Revolución aledaño a Palacio Nacional, a menudo solo tienen un carácter catártico. En el caso del movimiento de los trabajadores del IMSS, el equipo de Rosa Icela Rodríguez solo escuchó y las partes mantuvieron su intransigencia.
La cúpula del SNTSS tuvo medio centenar de asientos en la última mesa: 11 integrantes del CEN y los 37 secretarios seccionales. Pero ni la secretaria Rodríguez ni el subsecretario César Yáñez, ni el secretario general, Rafael Olivos, acudieron a la cita.
Desde el pasado jueves 9, las principales sedes del IMSS han sido bloqueadas. Y en el fondo, el dilema sobre la representatividad de los trabajadores en activo y los jubilados. El futuro del gremio —que aglutina a 475,000 empleados y 350,000 retirados— se ha vuelto incierto.
La dirigencia encabezada por Olivo celebró un Congreso Nacional al que acudieron 1,300 delegados electos en los comités seccionales, el pasado 11 de septiembre. El principal asunto era votar la propuesta de la institución encabezada por Zoé Robledo, de aumento salarial —de 6.8%— para aquellos adscritos al contrato colectivo de trabajo.
La disidencia cuestiona la legitimidad de ese Congreso, que avaló la propuesta, que ahora será sometida a consideración de la membresía del SNTSS en una votación convocada para el próximo jueves 14. Las urnas serán habilitadas en los centros de trabajo y recibirán los sufragios entre las 7:30 y las 21:00 horas. Con la 4T, el SNTSS ha aumentado significativamente su membresía. Entre 2019 y 2026, la nómina del IMSS creció 27% y la recuperación de los servicios que estaban subrogados —guarderías, ahora Centros de Educación y Cuidado Infantil y hemodiálisis, y construcción de nuevos hospitales— obligó a la contratación de más sindicalizados.
La propuesta fue formulada por Alejandro Martínez Marquina, titular de la Unidad de Personal del IMSS, con el aval del director de administración, Borsalino González Andrade, y del director de Operación y Evaluación, Javier Guerrero.
Roto el diálogo, la disidencia —encabezada por Rafael Soto— ha exigido condicionado su regreso a la mesa de Gobernación: Olivos debe acudir y escuchar, pero sobre todo, la directiva del Instituto debe abstenerse de sancionar a los paristas. En caso contrario, la movilización —amagan— será nacional y se iniciará una huelga de hambre.
Si bien se registraron movilizaciones una docena de entidades federativas, la directiva del Instituto reporta que la totalidad de las unidades operan con normalidad. La prioridad es garantizar la atención de los pacientes, sin confrontación.
La cúpula sindical convocó a una consulta para que la base vote sobre el incremento salarial. El ejercicio tendrá el acompañamiento del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y de la Secretaría del Trabajo.
La disputa por el poder al seno del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social ha frenado a la institución encabezada por Zoé Robledo. La disidencia al comité ejecutivo decidió tomar las calles, una semana antes de que las bases sindicales acudan a las urnas, para expresarse sobre la propuesta de aumento salarial, del 6.8%, aprobado por el Congreso Nacional del SNTSS.
El padrón de afiliados enlista a poco más de 475,000 trabajadores. El grupo disidente —según reportes que circulaban a finales de la semana pasada en círculos gubernamentales— tiene una membresía de 250 personas a nivel nacional; casi todos, jubilados y pensionados.
¿Cómo puede el 0.054% de los sindicalizados del IMSS armar tal cantidad de afectaciones? Las protestas —sostienen los mismos reportes— tienen como destinatario final al Congreso de la Unión, pues la solución a sus exigencias requeriría reformar la ley vigente en materia de pensiones.
La disidencia de los sindicalizados del IMSS ha abrazado las mismas banderas que la CNTE y han tomado las calles para exigir el regreso al Régimen de Jubilaciones y Pensiones, la eliminación de las Afores y la devolución de los recursos de Cesantía y Vejez. La respuesta del sindicato: que decidan los trabajadores.
Si la voz de la mayoría es mandato, habrá aumento salarial. Pero el planteamiento de una Asamblea Nacional para al actual Comité Ejecutivo Nacional del SNTSS está en la mesa.