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Opinión

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¿Es hora de poner un taller de ‘compus’?

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Nos llegó la factura de la inteligencia artificial. Llegó a la Narvarte, a Cumbres, a Zapopan y a Montejo, a cada barrio nacional.

Hasta hace muy poco era más fácil comprar el nuevo modelo de computadora o smartphone que reparar el aparato viejo. Pero bienvenidos al mundo de las MacBook de 30 mil pesos y los iPhone de más de 40 mil.

No es lo mismo que lo mesmo. Los productos Apple que los estadounidenses pueden pagar en una quincena en su país de origen, aquí requieren tres meses de trabajo para una persona común, dejando de comer y de pagar la renta.

Y no es un tema que pertenezca solo a esta compañía. Samsung, Dell, Lenovo… tomen la que quieran. Las computadoras y smartphones suben de precio porque los mismos componentes o sistemas de memoria que necesita alguien que va a comprar su celular son requeridos en lejanos centros de datos que permiten funcionar a ChatGPT y a Meta; a Claude y a Gemini. Sube la demanda y, ante la escasez de oferta, crecen los precios.

El Inegi lleva la cuenta y entrega las primeras pistas de un problema serio: las computadoras elevaron su precio más de 6 por ciento en lo que va del año. Parece poca cosa.

Pero es el cambio de tendencia lo preocupante: habían bajado de precio más del 30 por ciento desde los días previos a la pandemia.

Analistas de este negocio advierten que los precios de las memorias seguirán subiendo al menos durante este año y el próximo. Suena lógico cuando hay toneladas de dinero en la apuesta de la IA: más de 100 mil millones de dólares son invertidos este año en centros de datos en Estados Unidos y ese dinero paga casi lo que sea.

El 8 de octubre, la consultora especializada IDC informó que los envíos mundiales de computadoras descendieron 20.1% en el tercer trimestre respecto del mismo periodo del año anterior, a 62.7 millones de unidades.

Ojo: son aparatos enviados al mercado, que no necesariamente equivalen a compras finales de los consumidores.

Con los teléfonos móviles, las expectativas también empeoraron.

Un poco antes, el 26 de agosto, IDC recortó su pronóstico para los envíos mundiales de smartphones en 2026: la caída de 13.9% se quedó corta y la elevó a 16.7 por ciento. También elevó su estimación del precio promedio mundial de 550 a 581 dólares, un incremento anual de 27.6 por ciento.

Es un golpe para empresas como Samsung: en su reporte del 30 de julio divulgó que sus divisiones de móviles y redes registraron una pérdida operativa conjunta de 700,000 millones de wones (unos 480 millones de dólares), pese al crecimiento anual de sus ingresos. La empresa atribuyó el deterioro de sus resultados a mayores costos de componentes.

¿Quién gana? Compañías como SanDisk. ¿La recuerdan? Es la marca de USB y de esas tarjetas que ustedes compran para cámaras de fotos o video.

El monto de sus ventas se triplicó en un año y el de sus ganancias se multiplicó por siete. La compañía ya vale unas 14 veces más que el año pasado.

El escenario para la gente y las empresas es el de un encarecimiento de los equipos computacionales.

Y la lógica dice que, ante la tendencia, muchos preferirán reponer la batería por unos mil pesos antes que comprar un smartphone nuevo y pagar más de 10 mil. Más cuando en este país el poder de compra promedio se estancó desde hace más de 10 años.

Esta parece una oportunidad para emprendedores y compañías medianas y pequeñas dedicadas a la reparación de equipos. Una rápida búsqueda en internet me arrojó nombres como Idoctor, Fixit, Techhouse y otros.

¿Cuándo puede dar vuelta la tendencia? Es difícil pronosticarlo, pues detrás de la demanda de los centros de datos está la de automóviles eléctricos y, un poco después, la de robots que hoy usamos incluso para barrer y cocinar (recuerden la Thermomix) y pronto podrían cuidar enfermos durante las noches. El mundo se mueve en esa dirección, guste o no.

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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