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El higo: ¿una o muchas frutas?
Los higos, cultivados desde hace más de 10,000 años, son frutos adaptables, nutritivos y simbólicos, con múltiples usos; su cultivo sencillo y variedades dulces los hacen apreciados globalmente.
Opinión
Los higos han sido parte del deleite humano aparentemente desde que nos encontramos a las higueras. La relación con las higueras es tan larga y tan clara que su domesticación y cultivo tiene registros de hace más de 10,000 años.
El origen de esta planta fue en los paisajes de lo que ahora son territorios turcos. Y el gusto por los higos, además de su sabor y alto contenido energético, ha sido también como un símbolo de paz y prosperidad por su resistencia y gran capacidad adaptativa.
Tener y crecer una higuera es bastante sencillo. Un trozo, esqueje o podo de higuera puede convertirse en planta en seis meses y producir higos al año de haberse plantado. Y una buena higuera madura, en temporada productiva, puede producir más de 1,000 higos.
Son un fruto curioso, porque en realidad son muchos frutos encerrados en esa especie de bolsa a la que los biólogos llaman sicono y a esa multitud de frutillas que comemos se le conoce como infrutescencia.
Las higueras son parientes de las moras y a lo largo de los milenios en los que los humanos los hemos consumido, se han desarrollado varios centenares de variedades, mezclando características de las distintas especies y también seleccionando las plantas que producen los higos más dulces, más grandes, más jugosos, o las plantas que son más resistentes a distintas condiciones ambientales.
Además de los frutos, las higueras producen un látex que se ha usado como cuajo para hacer quesos y yogures caseros. También se usa como ablandador de carnes y a nivel industrial se han encontrado, cada vez más, usos en la industria de alimentos y la de cosméticos.
Para la planta tiene una función protectora; le ayuda a evitar infecciones cuando sufre algún corte y también le evita plagas o ataque de herbívoros por su consistencia viscosa y por las sustancias irritantes que contiene.
Turquía es el mayor productor de higos y en México, estados como Morelos, Baja California Sur, Puebla y Veracruz son de los mejores productores.
Aunque los cultivos de higueras se dan generalmente en regiones de mucho sol y con suelos más bien arenosos que hace que los campos requieran riego, también pueden crecer en condiciones de sequía. Por eso han sido capaces de conquistar tantos lugares del mundo.
México no es uno de los mayores productores del mundo, pero sí produce higos de muy buena calidad.
En la zona de Mulegé se producen los higos blancos más deliciosos del mundo. Son muy valorados y se exportan a Asia y a Estados Unidos. Cuando se les ve en el árbol, de lejos se ve como exudan dulzura.
Comer higos es una tradición en mi familia. Mi madre creció higueras en todas las casas que vivió y nos heredó ese gusto. Siempre encontró variedades dulces y productivas que crecían felices en sus tierras del norte de México. Las cosechas le daban para distribuir a diestra y siniestra a sus conocidos y para poner a la familia a dar vuelta y vuelta en la cazuela a la fruta que se convertiría en ate o mermelada para rellenar las galletas y panes que horneaba.
*Subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno de México.