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Opinión

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De Greenspan a Warsh; y la Inteligencia Artificial

Enrique Campos Suárez | La gran depresión

Alan Greenspan marcó una época dorada para el banco central de Estados Unidos con esa “ambigüedad constructiva” que, en el siglo pasado, no tenía que competir con la Inteligencia Artificial, y que lo ayudó a convertirse en el gurú definitivo de los mercados con sus discursos crípticos.

Greenspan vivió 100 años y vio transitar la economía de su país por la guerra, la posguerra y la Guerra Fría; fue artífice del ciclo de expansión económica más largo de la historia moderna estadounidense, aunque también sembró las semillas de una desregulación financiera que provocó la crisis subprime del 2008.

Para este histórico Presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) quedan los homenajes y el juicio de la historia, porque lo que hoy vive el banco central estadounidense es un giro radical de esa discrecionalidad iluminada hacia un enfoque institucional, metodológico y digitalizado que promete un sismo en la política monetaria global.

Kevin Warsh, presentado originalmente como un alfil de Donald Trump –al estilo aquel de 10% de conocimiento y 90% de lealtad–, ha demostrado ser todo lo contrario. Más allá de lanzar el mensaje opuesto a lo que esperaba Trump, al evitar una baja inmediata en las tasas de interés, Warsh cortó de tajo con la transparencia extrema de la Fed y su forward guidance, para instaurar comunicaciones cortas que terminen con la adicción de los mercados a cualquier guiño del banco central.

Más allá de una posición más hawkish y un Presidente de pocas palabras, Warsh adelanta cambios que pueden sacudir el tablero de lo que los mercados dan por sentado en cuanto al manejo monetario de la Fed. El Presidente de la Fed anunció la conformación de cinco grupos de trabajo, integrados por expertos internos y externos, que auditarán los procesos actuales, replantearán los métodos y harán propuestas de mediano plazo para mejorar el diseño operativo del organismo.

Son cinco vectores estratégicos que evaluarán los expertos, empezando por las estrategias de comunicación. La primera intervención pública de Warsh y su escueta comunicación son un adelanto de cómo buscan evitar la sobreinterpretación que habitualmente hacen los mercados de cualquier gesto de la Fed.

Revisarán la forma y el fondo de la hoja de balance. La meta inflacionaria de 2.0% se queda intacta, pero entra a revisión la estructura actual de la inflación y sus determinantes subyacentes. Un punto central en el análisis de este banco de objetivo dual es el impacto de las nuevas tecnologías, particularmente de la Inteligencia Artificial, en la productividad y en el mercado laboral. Y, en línea con la tecnología, harán un análisis de la metodología utilizada para la recolección, medición y cálculo de las presiones inflacionarias.

Lo que planean para la Fed en tiempos de Warsh no se parecerá en nada a la Reserva Federal de Greenspan, pero el mundo ya es otro. Lo importante será ver cómo los mercados y otros bancos centrales se adaptan a esos cambios, incluido el Banco de México, que tiene mucho tiempo sin figuras centrales, pero que también deja dudas sobre cómo una mayoría en la Junta de Gobierno procesa sus decisiones.

La primera intervención pública de Warsh y su escueta comunicación son un adelanto de cómo buscan evitar la sobreinterpretación que hacen los mercados de cada gesto de la Fed.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

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