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¿Ganaste más o sólo pagarás más ISR?

OpiniónEl Economista

Una de las reglas básicas que cualquier empresario entiende es que para ganar dinero primero hay que gastar. Comprar mercancía, pagar nómina, rentas, logística, publicidad o servicios forma parte del costo de hacer negocios.

Pero la propuesta de reforma fiscal para 2027 introduce una variable que puede cambiar esa lógica para determinadas empresas: haber realizado un gasto no necesariamente significará poder deducirlo totalmente en ese mismo ejercicio.

El nuevo Capítulo X que se propone incorporar a la Ley del ISR establece límites a las deducciones de determinadas personas morales con ingresos acumulables superiores a 50 millones de pesos.

La propuesta contempla dos escenarios. Si las deducciones de la empresa son iguales o inferiores al 96.67% de sus ingresos acumulables, únicamente podrá aplicar el 99% de esas deducciones. Pero si sus deducciones superan el 96.67% de sus ingresos, ese porcentaje se convierte en el límite máximo que podrá deducir en el ejercicio.

Pensemos en una empresa que vende 100 millones de pesos y tiene costos y gastos deducibles por 95 millones. Económicamente obtuvo una utilidad de 5 millones.

Sin embargo, con la regla propuesta sus deducciones se multiplicarían por 0.9900. En lugar de deducir 95 millones, fiscalmente podría aplicar 94 millones 50 mil pesos.

¿Y qué pasaría si sus gastos fueran mayores?

Si esa misma empresa tuviera deducciones por 98 millones, ya habría superado el límite del 96.67%. Por lo tanto, sólo podría deducir 96 millones 670 mil pesos en ese ejercicio.

Económicamente habría ganado 2 millones de pesos, pero fiscalmente aparecería una utilidad de 3 millones 330 mil pesos.

Ahí está uno de los aspectos que los empresarios deberían observar con mayor atención: la utilidad fiscal puede crecer sin que necesariamente haya aumentado la utilidad económica del negocio.

Las deducciones que no puedan utilizarse no necesariamente se pierden. La iniciativa permite llevarlas a ejercicios posteriores, bajo determinadas reglas, incluso hasta por veinte años.

Pero eso no elimina el problema financiero.

Un peso de impuesto pagado hoy representa un peso menos disponible para inventarios, proveedores, capital de trabajo, expansión o inversión.

Por eso, frente a la reforma fiscal 2027, quizá la pregunta correcta para el empresario no sea solamente: ¿cuánto voy a pagar de ISR?

También debería preguntarse: ¿cuándo voy a tener que pagarlo y de dónde saldrá ese dinero?

La iniciativa todavía está sujeta al proceso legislativo y puede modificarse. Sin embargo, éste es un buen momento para que las empresas comiencen a hacer simulaciones con sus propios números.

Porque una cosa es la utilidad que genera el negocio y otra puede ser la utilidad sobre la que habrá que pagar impuestos.

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