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El futuro de la pesca artesanal en Quintana Roo

La construcción de infraestructura y el aumento de actividades recreativas han provocado alteraciones ecológicas que afectan la productividad pesquera.

OpiniónEl Economista

La pesca ribereña/pesca artesanal representa una actividad económica estratégica para México por su contribución en la producción de alimentos, la generación de empleo y el fortalecimiento de la economía regional. A nivel nacional, esta actividad genera alrededor de 350,000 empleos directos y aporta cerca de 800,000 toneladas de productos marinos al año, consolidándose como parte fundamental para la soberanía alimentaria del país.

En Quintana Roo, la actividad pesquera se desarrolla principalmente en comunidades costeras donde la pesca de pequeña escala mantiene una estrecha relación con la economía local muy volátil durante la última década, donde el sector ha enfrentado una disminución considerable en sus niveles de producción, asociada a la sobreexplotación de especies y los efectos del cambio climático.

Esta tendencia se refleja en las cifras oficiales de la Secretaría de Agricultura y de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca). Durante 2024 la producción pesquera de la entidad se ubicó en 2,226 toneladas en peso vivo, lo que significó una reducción con respecto al año previo; sin embargo, para el 2025 el sector mostró una recuperación de 27%, al registrar un volumen de 2,836 toneladas, debido a la mayor participación de las 26 cooperativas pesqueras en el estado, aunque los niveles actuales todavía se encuentran por debajo de los registrados hace diez años que se ubicaban en las 4,269 toneladas.

A pesar de la situación, Quintana Roo continúa destacando por la captura de especies de alto valor comercial, entre las que sobresale el pulpo con el 22% de la producción pesquera estatal en 2025, le siguen la langosta y el mero con 21% cada uno. La relevancia de estas especies no solo radica en su valor económico, sino también en la importancia que tienen para el mercado turístico y gastronómico de la región.

Uno de los principales desafíos para la pesca es la sostenibilidad de recursos, entre los que destaca la disminución de capturas. Factores que han influido son el incremento del sargazo, variaciones en la temperatura del mar y el crecimiento turístico. Estas condiciones afectan los ecosistemas marinos y alteran los ciclos reproductivos de diversas especies, reduciendo la disponibilidad de recursos pesqueros.

Asimismo, la construcción de infraestructura y el aumento de actividades recreativas han provocado alteraciones ecológicas que afectan la productividad pesquera y limitan la recuperación natural de los ecosistemas.

Con información reciente, la captura pesquera en algunas regiones del estado ha disminuido en más del 40% en los últimos años, situación que representa un riesgo económico y social para las comunidades pesqueras.

Ante este escenario, la implementación de estrategias sustentables resulta indispensable para garantizar la permanencia de la actividad. El respeto a las vedas, la protección de zonas de reproducción y el fortalecimiento de las áreas naturales protegidas son medidas clave para favorecer la recuperación de las especies.

Como parte de estos esfuerzos, el gobierno estatal y las instituciones federales han impulsado acciones orientadas al fortalecimiento de la actividad pesquera. De acuerdo con información del Gobierno del Estado y de Conapesca, en 2025 se creó el Consejo Estatal de Pesca y Acuacultura de Quintana Roo mediante convenios entre Conapesca, el gobierno estatal y el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS) con el objetivo de promover políticas públicas enfocadas en la conservación de los recursos.

Aunado a las estrategias previas, existen programas de apoyo dirigidos a los pescadores ribereños para equipamiento pesquero, la renovación de embarcaciones menores y de motores fuera de borda, así como programas de capacitación técnica para fortalecer su competitividad.

Otro programa es Cosechando Soberanía, impulsado por FIRA y la Secretaría de Agricultura, el cual tiene un papel estratégico en la actividad, al facilitar el acceso al crédito a los pescadores y adquirir en mejores condiciones motores fuera de borda.

Finalmente, aunque se observa que la pesca ribereña en Quintana Roo enfrenta un panorama complejo, también cuenta con oportunidades importantes para consolidar su desarrollo.

El fortalecimiento de estrategias como fomentar la inclusión financiera, promover el incremento en la productividad y eficiencia al igual que, contribuir al desarrollo de un sector sustentable son fundamentales para lograr un equilibrio entre el aprovechamiento económico y la conservación de los ecosistemas marinos.

En este contexto FIRA contribuye al fortalecimiento de esta actividad mediante esquemas de financiamiento, programas de apoyo y asesoría técnica, impulsando una actividad más productiva y sustentable, que permita proteger los ecosistemas, asegurar mejores oportunidades para las comunidades pesqueras de las próximas generaciones y así fortalecer la soberanía alimentaria de la región.

*David Salomón Cazarez Hernández e Irma Alejandra Hernández Calderón, son promotor y promotora encargados de oficina en la agencia FIRA Cancún. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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