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La encrucijada macroeconómica
Irasema Andrés Dagnini | Sextante financiero
La coyuntura económica transita entre señales encontradas y presiones estructurales de marcada relevancia. Mientras el discurso oficial intenta matizar los riesgos, la lectura de los evaluadores internacionales y la contundencia de las métricas fiscales envían alertas insoslayables.
La decisión de HR Ratings de reducir la calificación crediticia soberana de la deuda de México de BBB+ a BBB no debe interpretarse como una simple fluctuación técnica. La calificadora pone el dedo en la llaga sobre el deterioro del balance fiscal, la rigidez del gasto público y el menor margen de maniobra para hacer frente a choques exógenos.
Las implicaciones de este recorte son profundas, eleva la prima de riesgo del país, encarece el costo financiero del servicio de la deuda gubernamental y del financiamiento para las empresas mexicanas que acuden a los mercados internacionales. En términos llanos, menor calificación significa destinar una mayor proporción del presupuesto público al pago de intereses, desplazando la inversión productiva e infraestructura que el país requiere con urgencia.
Este encarecimiento del crédito y la cautela en las finanzas públicas puede impactar negativamente la actividad económica futura.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) que ha mostrado una mejora a lo largo del año, desde -0.9% mensual en enero hasta un crecimiento de 0.8% mensual en julio, impulsado por servicios y constricción, alejando la idea de una acentuada desaceleración en 2026, podría mostrar un comportamiento más débil en el cuatro trimestre del año.
Recordemos que el Banco de México mejoró su estimación del PIB desde 1.1% (May26) hasta 1.5% (Ago26) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)elevó a 1.5% su estimación de crecimiento para el PIB 2026 desde 1.2/1.4%, considerando un impulso a partir de la demanda de Estados Unidos en infraestructura de centros de datos y tecnología.
La propuesta de política económica para dinamizar al sector productivo considera reactivar la banca de desarrollo, canalizando garantías y programas crediticios de Nafin y Bancomext con tasas competitivas para las MiPymes, incentivos a la inversión privada a partir de esquemas de depreciación acelerada de activos para la adopción tecnológica y certeza normativa e integración regional para reducir costos de formalización para incorporar a los pequeños proveedores a las cadenas del suministro en el proceso de relocalización de empresa, que permanece vigente.
Comercio exterior, aranceles y la presión cambiaria
En el terreno del comercio internacional y la revisión del T-MEC, las autoridades hacendarias y de economía sostienen que la interlocución con Estados Unidos mantiene su cauce. No obstante, las fricciones comerciales son manifiestas. Como respuesta a un repunte superior al 30% en la entrada de vehículos ligeros de origen asiático, el gobierno mexicano resolvió restringir las exenciones de aranceles exclusivamente a las empresas automotrices con plantas ensambladoras previamente operativas en el país, como mecanismo defensivo de mercado.
Estas tensiones, sumadas a factores monetarios, se han reflejado en los mercados financieros locales, donde la divisa mexicana sumó, al 16 de octubre, su sexta semana consecutiva con pérdidas frente al dólar. La depreciación acumulada responde a la incertidumbre sobre el calendario de política comercial y al estrechamiento de las expectativas en el diferencial de tasas entre el Banco de México y la Reserva Federal de Estados Unidos, en un contexto en que la persistencia inflacionaria global posterga la velocidad de los recortes monetarios.
la aversión al riesgo, reasignación hacia la renta fija y cautela en el sector tecnológico en los mercados internacionales, ha reordenado la composición de las carteras de inversión. La combinación de alta volatilidad bursátil y la expectativa de que los organismos centrales extiendan su sesgo restrictivo impulsó un flujo sostenido hacia instrumentos de deuda soberana de bajo riesgo, destacando la demanda por bonos del Tesoro estadounidense.
En paralelo, el segmento tecnológico registra señales de alerta. El desplome superior al 15% registrado en una sola semana por los títulos de CoreWeave, empresa especializada en infraestructura en la nube vinculada al ecosistema de Nvidia, reavivó el debate sobre un posible sobrecalentamiento en las valuaciones de las firmas ligadas a la Inteligencia Artificial (IA).
El cuestionamiento del mercado no radica en las capacidades transformadoras de la tecnología, sino en los elevados niveles de apalancamiento financiero asumidos por las empresas para expandir su capacidad de cómputo, previamente a la consolidación de flujos de ingresos estables y modelos de monetización claros.
Disciplina y realismo estructural
México requiere afrontar la volatilidad externa e interna con un planteamiento de política económica equilibrado y realista. El ajuste en la calificación crediticia soberana subraya la urgencia de mantener la disciplina en las cuentas públicas y ofrecer certidumbre jurídica a la inversión.
Sin la consolidación del sector privado nacional y el fortalecimiento del tejido empresarial de las MiPymes, las dinámicas de crecimiento continuarán dependiendo de impulsos temporales. El contexto actual exige sustituir la complacencia por decisiones de política económica con visión de largo plazo.