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Electromovilidad, el futuro nos alcanzó
Marco A. Mares | Ricos y poderosos
Parece increíble, pero el tema de la electromovilidad que hasta hace poco parecía un tema futurista, ya es una realidad en México.
La transición en la movilidad, desde la combustión, hacia las versiones híbridas y eléctricas, está avanzando aceleradamente.
Mucho más rápido, incluso de lo que la mayoría imaginamos, e incluso, alcanzamos a ver.
Los datos son reveladores.
En el país se vendieron 129 mil 359 vehículos híbridos y eléctricos entre enero y agosto de 2026.
Esta cantidad representa 46.1% más que en el mismo periodo de 2025 y 12.8% del mercado de vehículos ligeros, de acuerdo con cifras del INEGI.
30 marcas, más las que se acumulen
Operan en el país, más de 30 marcas que ofrecen vehículos eléctricos (Battery Electric Vehicle, BEV), híbridos enchufables (Plug-in Hybrid Electric Vehicle, PHEV), híbridos convencionales (Hybrid Electric Vehicle, HEV y/o de rango extendido (Range-Extended Electric Vehicle, REEV).
El número exacto fluctúa porque constantemente entran nuevas marcas, especialmente chinas y, algunas, no reportan de forma completa a INEGI y AMDA.
¿Quién es quién?
En este creciente segmento del mercado, ¿quién es quien?
En volumen total de venta lidera Toyota, con híbridos, en eléctricos, por BMW y BYD/Tesla (parque de usuarios), y en PHEV por las marcas chinas. Los datos oficiales subestiman parcialmente a algunas armadoras chinas que no reportan de forma integral.
La Asociación de Electromovilidad (EMA) agrupa a las principales marcas del ecosistema electrificado: BYD, Tesla, Volvo, JAC, Changan, Geely/Zeekr, y reporta que sus miembros ofrecen más de 110 modelos 100% eléctricos y alrededor de 60 de PHEV/REEV.
De acuerdo con datos de distintas fuentes, en los híbridos convencionales, Toyota es el líder, con alrededor del 65%. O sea que vende casi 7 de cada 10 unidades
En híbridos enchufables, se registra un crecimiento explosivo, calculado en 220% y lo encabezan las marcas chinas BYD, MG, Geely, Jetour, Changan.
A pesar de que las cifras podrían ser mayores en algunos casos que no reportan en su totalidad como BYD.
Y en los eléctricos, BMV lidera de acuerdo con las cifras de AMIA-AMDA. BYD y Tesla destacan en el concepto de parque de usuarios, es decir, en el stock acumulado o “flota existente” de estos vehículos que ya circulan en el país.
KIA no está en el top 5 pero avanza con fuerza en sus ventas electrificadas. Está lanzando su primer vehículo completamente eléctrico hecho en México, EV3.
El reto
El desafío más importante que ya enfrenta la electromovilidad, son las estaciones de recarga.
Según el Barómetro de la Electromovilidad de la EMA (Electro Movilidad Asociación), al cierre del primer semestre de 2026 había alrededor de 60 mil conexiones de recarga en el país.
De ellas, alrededor de 4,650 son públicas, incluidas 1,592 de corriente directa distribuidas en 458 ubicaciones.
Esto equivale a un promedio de 3.5 cargadores rápidos por sitio. Además, 5 mil 233 conexiones están en patios de flotas.
El reto de las electrolineras ya no es la energía, sino la potencia, advierte Ayalli Gurría Gallardo, directora comercial de Quartux, una empresa mexicana líder en sistemas inteligentes de almacenamiento de energía por medio de baterías (BESS), enfocada principalmente en resolver problemas de costos y suministro para grandes consumidores de electricidad e industrias.
Explica que “la conversación pública se ha centrado en cuántos cargadores se instalan, pero la pregunta de fondo es cuánta potencia puede entregar la red en el punto y en el momento en que un cargador rápido se conecta”.
México tiene la oportunidad de planear la recarga y el almacenamiento al mismo tiempo, en lugar de reforzar la red después.
Proyectos de gran escala, con operación y datos trazables, harán la diferencia, apunta.
El desfase
México ya está registrando el desfase entre la explosiva venta de eléctricos e híbridos, pero su ventaja es que la carga residencial o privada es predominante.
Hasta ahora, el mayor problema es la falta de estaciones de carga en carreteras.
En Colombia, el desfase es extraordinario, por la insuficiente infraestructura de carga pública.
México está a tiempo de tomar las medidas necesarias para ofrecer las mejores condiciones a la transición de la combustión a la electromovilidad. Veremos.