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Opinión

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Sin dinero

Ezra Shabot | Línea directa

Para sostener un gobierno populista se necesita dinero y mucho más dinero que el que requiere un gobierno democrático. Su posibilidad de seguir en el poder se basa en la distribución permanente de efectivo en distintas formas. Jóvenes Construyendo el Futuro o Sembrando Vida, así como becas y pensiones distribuidas sin restricción económica alguna, son el sustento del populismo morenista que gana elecciones más allá de las ventajas que le otorga el controlar el aparato de justicia y el electoral de manera absoluta.

El problema es que si a este gasto permanente le añadimos las transferencia de enormes partidas presupuestales para obras no rentables como el Tren Maya, el Transístmico, el aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería de Dos Bocas, o Mexicana de Aviación, la carga fiscal se vuelve descomunal e imposible de sostener en el mediano plazo. Además, con un sistema jurídico supeditado totalmente a la autoridad gubernamental que desalienta la inversión nacional y extranjera, el crecimiento económico raquítico de los últimos años no le permite al gobierno sostener un gasto social que crece a niveles que ponen en duda la capacidad presupuestal de la administración Sheinbaum.

La fuerza exportadora de la industria nacional no es suficiente para prender los motores del crecimiento económico, y la necesidad de obtener ingresos de cualquier lado los obliga a proponer medidas parciales que no contemplan el daño real que le pueden ocasionar a la población más necesitada.

Aumentar el impuesto predial a partir de un mecanismo de revalorización de la propiedad, igualando el valor catastral con el comercial, sólo generará un incremento en el número de dueños que no podrán pagar el nuevo tributo, así como un alza generalizada de la renta que se le cobrará a los inquilinos que no pueden darse el lujo de comprar una propiedad. Elevar el impuesto predial requiere de una ingeniería fina para captar recursos de los propietarios con altos ingresos, sin dañar a aquellos otros que sufren para terminar el mes sin endeudarse de manera excesiva.

Pero lo que quiere el gobierno es hacerse de dinero rápido ante la imposibilidad de sostener programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, sin que el fantasma de la degradación de la calidad crediticia por parte de las calificadoras se haga presente en cualquier momento. El tema de los recursos económicos que se requieren para gobernar pasa por darle racionalidad al gasto público más allá de la obsesión propia del populismo de mantenerse en el poder a toda costa.

Únicamente una reforma fiscal que le permita a Hacienda recaudar más sin ahuyentar la inversión productiva, podrá reducir el endeudamiento y generar crecimiento arriba del 2 por ciento. Pero esto implicaría también deshacerse de los mecanismos de control político-electoral que le permiten a la 4T administrar la mediocridad y mantenerse al mando del país. Y esto no está en su radar.

Ezra Shabot Askenazi es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México. Analista político y catedrático universitario con 22 años de trayectoria en la UNAM. Como académico ha sido jefe del Departamento de Ciencias Sociales y Jefe de Planeación Académica en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán.

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