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Opinión

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Conversación, de interés común

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Quien busque el infinito que cierre los ojos. Milan Kundera

Hay afirmaciones contundentes que no tienen sentidos contrapuestos, respuestas sin escapatoria en una discusión entre dos o entre tres; y no es contar solo números, el alboroto es tal, que las reapariciones y las expresiones son dignas de otros diálogos, sin la euforia de la defensa a ultranza o el abatimiento de las ideas colapsadas de antemano.

El ser humano se traza fronteras, respeta la incomodidad, asume riesgos de las intenciones previstas, escucha con atención, pero infiere el desenlace en silencio, tras determinar posibilidades de lograr “ganar”, con sus argumentos, en temas por demás delicados entre comillas, ahí donde los colores salen a flote en lo político.

Leyes y más leyes, reformas y modificaciones a normas secundarias, escribanos a sueldos raquíticos proponen cada tres años una agenda, que por supuesto palomean en el mayoriteo demencial de los protagonismos mal entendidos.

Los señalamientos sacan raja y se convierten, porque no hay transformación de la negación a la afirmación, las libertades las tenemos al alcance de nuestras expresiones, en el respeto que no nos concede la crítica, porque son espacios conquistados, no cedidos, son voluntades en una democracia cuestionable.

México no es España, pero se le parece mucho, en la discriminación a los adultos mayores, desde un asiento en el transporte público reservado con etiqueta, que no respetamos, hasta la crónica del insulto por parte de legisladoras en Puebla, en un programa donde se afirmó que los mayores “huelen feo”.

No podemos perder de vista que las aportaciones de las inteligencias en el estudio, las conquistas de hechos irrefutables, los avances en todos los campos del conocimiento, porque los reconocimientos solo suelen llegar hasta loa treinta años o después de ese fallecimiento en la oscuridad de las otras conciencias.

Vamos siendo ejemplo supuestamente en el mundo civilizado por la multiplicación cada legislatura federal, de más y más normas de conducta, eso son las leyes desde que éramos estudiantes de derecho en la facultad de la UNAM, nuestra Alma Mater que cada día nos decepciona más por los otros desencuentros en su aplicación de educación sin destino ni certidumbre.

Ricardo Monreal está en ese desgaste de lo inaudito, sin escapatoria se retrata en videos con otros colores, porque lo que vemos es lo que desean mostrar, lo demás es el simplismo de la política rudimentaria, aprobar de madrugada leyes que impactan en una economía discordante con la realidad, dictámenes afirma en una “intensa” jornada legislativa; lo catastral que habrá que leer, las modificaciones a la ley aduanera, producto de la reacción a las no acciones ejercidas hasta hoy por el “huachicol fiscal” y una nueva Ley de Economía Digital.

Pareciera que estamos en esa innovación que nos lleva al futuro no previsto, en el último año de los concurrentes a San Lázaro, muchas de ellas y ellos preparando la graciosa huida o su manual de seguimiento para seguir en esa abultada nómina que les pagamos con nuestros impuestos, cada vez más absorbentes para vivir en las austeridad el pueblo, solo el pueblo; ni ellas ni ellos.

Y sí, hay que pensar en dejarnos llevar por todo lo que vemos y escuchamos, todos los días a cada momento, porque no hay que darle el beneficio de la duda, a preguntarnos hacia donde vamos siendo comparsa en la influencia de las palabras, en las conversaciones comunes que no logran hacernos reflexionar, sino responder; en esa manipulación de las otras ideas.

ENTRE LÍNEAS

Ernesto Zedillo en el anonimato quizá de su zona de confort, los expresidentes en México sufren de amnesia, ahora reaparece Salinas de Gortari dictando cátedra, cuando desmanteló en su gobierno a empresas productivas por la corrupción en su administración. Vaya lío, después de la otra vendimia con el titulo del libro de López Obrador.

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