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Colombia se une a la selección Trump
Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?
La victoria en las elecciones presidenciales colombianas de Abelardo de la Espriella sobre Iván Cepeda por menos de 251 mil votos refleja el avance de una pandemia oclocrática llamada “polarización” que divide a los países en tribunas de estadios donde la mitad de los aficionados apoyan a un equipo y la otra, al rival, es decir, se vota para castigar.
El fenómeno inició quizá diez años atrás en Reino Unido (Brexit), Estados Unidos (Trump) y Colombia (acuerdo de paz con las Farc).
La correlación entre el incremento del odio con el avance de las redes sociales ha marcado una tendencia en la última década (2016-2026).
La extrema derecha llegará a Colombia, en parte, gracias a los errores del gobierno de Gustavo Petro: corrupción, inseguridad, gasto público descontrolado y un gabinete con perfil mediocre, pero también llegará gracias al discurso publicitario y populista de De la Espriella quien bautizó como “patria milagro” la píldora con la que entusiasmó a sus seguidores.
El triunfo del ultraderechista también hay que leerlo como un fenómeno regional que ha ido creciendo en los últimos años: los amigos de Trump se multiplican mientras que los amigos de AMLO van desapareciendo.
Lo anterior demuestra la existencia de la guerra entre las diplomacias dogmáticas en la región, pero en particular: un cara a cara entre Trump y Sheinbaum.
Ni AMLO ni la presidenta Sheinbaum reconocen que gracias a sus diplomacias dogmáticas la Alianza del Pacífico ha quedado en el deshuesadero de los mecanismos de integración.
Años atrás, México, Colombia, Chile y Perú apostaron por la integración y no por el populismo. Ahora, el entorno ha cambiado.
¿Quiénes son los aliados de México en la región? ¿Cuba, Nicaragua y el nuevo protectorado en Venezuela? ¿Brasil y Uruguay?
La diplomacia de los amigos y enemigos es la del presidente Trump. También la de Sheinbaum. Mientras que la guerra de las diplomacias se endurece, la presidenta mexicana hablará con el rey de España sobre lo ocurrido 500 años atrás. ¿Y el futuro?
Iván Cepeda reconoció los resultados del PREP colombiano, pero dijo que no son los “oficiales”, y para ello, prepara la impugnación de más de 30 mil mesas de votación, una cifra que refleja no la posibilidad de fraude sino su desesperada reacción de impotencia frente a su derrota que, en realidad estadística, es un empate técnico.
El presidente Gustavo Petro reaccionó como un mal perdedor. Desde temprano adelantó que no reconocerá la victoria hasta que los jueces la dictaminen y, al mismo tiempo, dedicó mensajes en sus redes sociales sembrando la sospecha de fraude.
La región latinoamericana ha guiñado el ojo a Trump. El tema de la seguridad atraviesa desde Washington hasta la Patagonia.
Las diplomacias dogmáticas convierten a los Estados en soldados.