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ChatGPT me da paz…
Marisol Ochoa | Columna invitada
Muchos jóvenes principalmente de la generación Z, se están enfrentando serios problemas de soledad y aislamiento, donde “chatbots”- y recursos de IA-, se han vuelto la solución para sentirse acompañados, incluso para tomar decisiones personales y emocionales.
Estas formas de convivencia incrementan constantemente y no solo para establecer relaciones profesionales, de consumo o entretenimientos. Se han convertido a su vez, en figuras que representan compañía y amistades “virtuales” que, para muchos jóvenes en situaciones vulnerables y/o sensibles, sustituyen por momentos, la compañía y comunicación con las personas, difuminando cada vez más las barreras de lo que significan las relaciones humanas de las virtuales.
¿Para que utilizar un chatbot de IA en lugar de buscar a algún amigo o persona cercana? -pregunto a una joven de 21 años, universitaria- : “Sabes que te dirá cosas muy específicas que necesitas saber en ese momento, sin mentiras, sin rodeos, y eso me da paz, me ayuda a tomar mis decisiones cuando estoy muy confundida y abrumada”. -¿Lo usas solo para temas profesionales o también emocionales? -pregunto-: Lo uso para cuestiones más profesionales, pero si he hecho algunas indagaciones emocionales. Muchas veces no sé qué hacer o cómo sentirme en algunas situaciones. A veces no encuentro la confianza con nadie para platicar de mis problemas y me siento más a gusto, cuando lo hablo así. Me siento comprendida, aunque se que es una máquina “no humana”.
En el mismo sentido, la soledad y la construcción de vínculos de confianza y empatía entre jóvenes se ha vuelto cada vez más frágil y en algunos casos inexistente. Así, recursos de herramientas digitales como Replika o Character AI, se han vuelto cada vez más utilizados en la generación Z, pero existen que se utilizan constantemente entre los adolescentes otros como ChatGPT, Gemini, Meta IA, Copilot, Character IA, de acuerdo al Pew Research Center. Estos “Amigos de IA” se vuelven en muchos casos la compañía de muchos jóvenes, quienes pueden sostener conversaciones constantes, constituyendo vínculos de amistad, afectivos y emocionales. Así, estas herramientas, el uso y contenido que proporcionan a edades muy tempranas donde el sentido crítico y el discernimiento están en formación, pueden ser confusas para quienes las utilizan, ya que no están diseñadas para formar pensamiento crítico y mucho menos, comprensión emocional.
Algunos adolescentes, me comentan que, en efecto, tener a alguien con quien hablar, que no te juzga, ni te grita, ni va a criticarte es lo que buscan, ya que es muy difícil tener confianza con sus pares, o incluso con miembros de su propia comunidad, incluidos padres, parientes cercanos o personas de sus círculos inmediatos como profesores. ¿Qué es lo que platicas con un chatbot IA? -pregunto a un joven de 16 años-: “Lo que quieres es que alguien te comprenda, que no te diga lo que tienes hacer, porque no entienden por lo que estás pasando. Quieres que no se burlen de ti, ni te hagan sentir avergonzado todo el tiempo…y que no lo vayan a contar con alguien.” … ¿Y te funciona? –“La mayoría de las veces me tranquilizo. Es como si de pronto alguien pudiera decirte lo que necesitas oir y que te va a salir bien. No te sientes tan mal, de saber que esto que te pasa está bien y que sus sentimientos son válidos”.
Así, la recurrencia de utilizar plataformas de IA, evidencia que las relaciones humanas en algunos casos comienzan a ser incorporadas con las herramientas digitales, principalmente en generaciones que nacieron en el entorno digital, ya con un dispositivo “incorporado” al cuerpo y a la psique. Este asunto es interesante por múltiples razones, hasta el momento no conocemos que relaciones intersubjetivas se están produciendo entre la digitalidad y los seres humanos -percepciones y procesos psíquicos-. Por otra parte, la capacidad de poner atención, el discernimiento y la capacidad de intervención, cuidado y responsabilidad en la vida queda de alguna forma delegada a herramientas digitales que no han desarrollado una capacidad de comprensión sensitiva y emocional humana, de ahí que su uso pueda ser un espejo de quien la utiliza -complaciente y reproductora de vulnerabilidades-, sin propuesta de autocrítica, ya que responden sobre patrones -algorítmicos-.
Para tener una dimensión del asunto, Common Sense Media -organización dedicada ala seguridad digital infantil en Estados Unidos, sin fines de lucro-, reveló que aproximadamente el 72% de jóvenes entre los 13 y 17 años en Estados Unidos han utilizado estas herramientas. Por otra parte, la Oficina de Estadísticas Nacionales en Inglaterra (The Office for National Statistics) encontró que el 33% de los jóvenes entre los 16 a los 22 años de edad se sienten muy solos gran parte del tiempo.
Estamos iniciando a comprender la existencia de los objetos digitales y nuestra interacción humana, pero comenzamos a dar cuenta de situaciones que vale la pena no normalizar ni minimizar, principalmente en relación con los jóvenes. Poner atención a lo que esta ocurriendo con quienes nos rodean, escuchar, hacer el tiempo para hacerlo, pudiera ser un recurso que solo los seres humanos podemos dar entre nosotros. Nada puede sustituir y mucho menos remplazar la hospitalidad y atención de una escucha cuando más se necesita.