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Opinión

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Carta de amor a Daniel Ortega

Fausto Pretelin Muñoz de Cote | Globali… ¿qué?

La diplomacia mexicana insiste en transformar a servidores públicos en porristas.

La carta que envía el embajador de México en Nicaragua Guillermo Zamora Villa a los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo es más cursi que una novela de Corín Tellado.

Zamora, a nombre del Estado mexicano, felicita a los dictadores por el 47 aniversario del “importantísimo y célebre Triunfo de la Revolución Popular Sandinista”.

“Aprovecho esta oportunidad para expresarles como siempre mi cariño y admiración por nuestro hermano Gobierno de la República de Nicaragua, que está muy bien representado por ustedes como gobernantes”.

Poco importa si la carta fue enviada tres días antes de que los dictadores anunciaran públicamente el fin de las elecciones en su país.

Los derechos humanos deberían de ser una línea roja para el gobierno de la presidenta Sheinbaum. La pareja de sanguinarios Daniel y Rosario han perseguido a periodistas y han desterrado a cientos de personajes. Uno de ellos, Sergio Ramírez.

En su novela “Adiós muchachos”, Sergio Ramírez narra de manera espléndida el apoyo que el gobierno del presidente López Portillo le otorgó al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para confrontar a la dictadura de Somoza.

De 1979 a 2026 el escenario en Nicaragua no ha cambiado, ha empeorado. Ahora la dictadura es biológicamente decadente. El matrimonio Ortega y Murillo deberían de recibir condenas de todos los países de la región. Algunos, lo han hecho.

El embajador Guillermo Zamora Villa no ha leído el artículo 89 de la Constitución mexicana referente a los derechos humanos en la política exterior. Es grave que no lo haga.

Es grave que los aliados de México en la región están desapareciendo y quedan solo aliados que se encuentran destruyendo la democracia. Ortega y Murillo, un ejemplo. Díaz-Canel, otro. Delcy Rodríguez, criminal como su hermano Jorge, y ahora amiga de Donald Trump, no tanto como cuando estaba Nicolás Maduro.

La zalamería del embajador Zamora hacia los dictadores Ortega y Murillo representa no solo su indolencia hacia los desterrados y asesinados durante el régimen, además es una clara demostración que la diplomacia mexicana es dogmática.

El gobierno de la presidenta Sheinbaum abrazó a la Unión Europea cuando se percató que los aliados desaparecían. El Acuerdo Global con la UE estaba listo desde varios años atrás, pero AMLO los insultó.

Esta es la realidad.

El embajador Zamora les declara su amor a los dictadores.

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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