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Opinión

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Breve momento de duda

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

No que me hayas mentido, que ya no pueda creerte, eso me aterra. Nietzsche

Salir de la rutina que nos implica el día a día, después de un simulacro cuestionable el pasado sábado, salvado aún por la notoriedad de un septiembre sin movimientos telúricos importantes, en los imponderables de la crítica que de repente cae en la vagancia, sin ruidos, sin reflectores y sin eco.

Nuevamente nos vemos retratados en el innumerable listado de lo sobresaliente, aquello que también cae de la gracia de los poderosos, porque en la vida se vale extrañar, sin justificarse, atreverse a volver a soñar, pero ahora despiertos de pesadillas en desencuentros.

Puede que exista agenda política nacional, pero el vaivén de los temas, después de estar en la provincia tabasqueña de más de dos municipios, el panorama nos cambia de manera radical, y habría que leer más, escuchar más, y estar atentos a las definiciones en los saldos negativos de las candidaturas por descubrirse.

No hay peor escenario que la confrontación política negada, los silencios prolongados hechos escándalos, las tentaciones desde el poder y la exigencia de espacios para lo que viene, además de lo pendiente que quedó en los resabios de ese lastimoso pasado del sureste mexicano.

Quizá viajes para la consulta no necesaria, porque se aprende tomando decisiones, gobernando, equivocándose tal vez, y debemos aquilatar el miedo a la derrota, ahí donde la competencia se entreteje con la inteligencia, y desde la prudencia se pueden ceder ante circunstancias poco claras, que se magnifican en el chantaje.

Así llegan las traiciones, sin lealtades lo mismo en Chihuahua que en Campeche, en el violento Veracruz o la intranquila Baja California; porque pegan de carreras cuando se quedan huérfanos de partidos políticos, donde el recorrido ha sido vasto, del tricolor al azul con blanco o al naranja con orígenes en amarillo y negro.

Hemos sido testigos de dirigentes nacionales que lejos de renunciar a sus convicciones, se retiran un tiempo y vuelven de otros colores y con notoriedad en sentido inverso a lo que pregonaban, y con lo cual acomodaron fortunas y herencias familiares en la política y la administración pública. 

No logramos entender del todo a los camaleones, al saltimbanqui de esa ambición desmedida, fundadores de otros partidos políticos con registro, para medrar en los presupuestos públicos, dinero de impuesto que debieran invertirse en medicamentos, obras y servicios a los grupos vulnerables.

Eso hace falta en México, conciencia para disminuir las concesiones en radio y televisión en las campañas políticas, pero también los millones que se van cada tres años, en basura política que ensucia la visión y las calles y avenidas de un país maltrecho, que nos queda a deber en mejores leyes en la equidad y la igualdad.

Vamos haciendo el listado parcial antes del diciembre próximo, donde el arranque formal estará previsto con al menos ocho competencias en la arrebatinga, renuncias y abandonos sin aviso previo, sorprendiendo a los incautos, pero además alimentando maldades y más traiciones imaginarias hoy, pero cantada vale doble.

Hay también crítica y cuestionamientos al órgano electoral federal, las instancias estatales y municipales no fueron canceladas ni cerradas a la democracia participativa, motivo de una entrega próxima, ante la polaridad de quienes no detentan hoy el poder absoluto de antaño.

ENTRE LÍNEAS

En el recuento de los años pasados con López Obrador, habría que realizar una valoración seria de sus tres obras, que se han cuestionado por los altos costos y los pírricos resultados a corto plazo, más la sumatoria de una deuda ya declarada, negada en su momento; para saber si vale la pena hacer un alto en más de una hoy.

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