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Betirri pinta al East End con futbol
Gabriela Gorab | Entre quimeras y palabras
El artista Betirri habla sobre el East End Gateway Mural, la obra de más de 200 pies que pintó junto a un equipo de seis muralistas para conmemorar los partidos del Mundial FIFA 2026 en Houston. En entrevista, explica por qué diseñó la pieza para que hable del barrio y no solo del torneo, y qué espera que permanezca cuando termine la fiesta futbolera.
El East End Gateway Mural, la pieza de más de 200 pies pintada por el artista Betirri junto a un equipo de seis muralistas del East End de Houston, quedó instalada sobre Harrisburg Boulevard, junto a la línea Green Line del Metro, como parte de la conmemoración de los partidos del Mundial FIFA 2026 celebrados en esa ciudad entre el 14 de junio y el 4 de julio. La obra, pensada para permanecer mucho después de que termine el torneo, retrata la identidad del barrio a través del lenguaje del fútbol.
"Un evento como la Copa del Mundo dura unas semanas, pero un mural permanece durante décadas", afirma Betirri. "Mi responsabilidad era crear una obra que representara la identidad del East End y que siguiera teniendo sentido mucho después de que terminara el torneo".
El artista Betirri frente al mural futbolístico.
Para el artista, el Mundial funcionó como catalizador:
"El Mundial fue el catalizador para contar la historia de una comunidad con un enorme legado cultural e histórico".
Betirri, nombre artístico de Christian Roberto Bengtson, es un artista mexicano radicado en el East End desde hace más de una década, conocido por su obra surrealista centrada en el fútbol. Ha exhibido pintura en cuatro Mundiales previos —Brasil 2014, Rusia 2018, Catar 2022 y el Mundial Femenil de Canadá 2015— y esta es la primera vez que su trabajo se despliega en su propia ciudad.
Del lienzo a la pared
El diseño combina el fútbol como lenguaje común con referencias muy específicas del barrio:
"El fútbol es un lenguaje que cualquier persona entiende, sin importar de dónde venga. Lo utilizo como un puente para conectar con elementos propios del East End: su historia ferroviaria, el Canal de Navegación, la riqueza cultural del barrio y la energía de su gente".
De ahí que la composición incluya una línea de tren y un canal de navegación que envuelven nueve uniformes, uno por cada selección que jugó en Houston durante el torneo.
Por la cercanía del muro con las vías del tren, pintar directamente sobre la pared habría representado un riesgo. El equipo trabajó el diseño en tiras de lienzo dentro de un estudio prestado por un negocio del East End, y una vez terminadas, las piezas se ensamblaron y adhirieron al muro con materiales resistentes a la intemperie, pensados para que la obra se conserve por años.
El barrio como protagonista
Betirri describe la responsabilidad del artista que trabaja en espacio público como un ejercicio de escucha:
"Escuchar antes de crear. Un mural en un espacio público no es una obra para una galería; es una pieza que convivirá con miles de personas durante muchos años. El artista tiene la responsabilidad de respetar la historia del lugar, dialogar con la comunidad y crear una obra que aporte valor, inspire y genere un sentido de pertenencia".
Sobre lo que espera que perdure una vez terminado el torneo, Betirri no elige entre el mural, la conversación que generó o la transformación del barrio:
"Me gustaría que permanecieran las tres cosas. El mural como un legado físico, la conversación como una fuente de inspiración y la transformación del barrio como una realidad.Si esta obra logra fortalecer el orgullo del East End y motiva nuevos proyectos culturales, entonces habrá cumplido su propósito".