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Banxico y la Fed, ¿a quién le creemos?
El día de hoy se publica la inflación de septiembre en Estados Unidos. Es muy probable que ésta se ubique de nuevo por encima de lo registrado en agosto y refleje la presión de los precios de la energía
Opinión
La cadena de eventos hasta el día de hoy, lejos de generar confianza, aumentan la convicción entre los inversionistas de que el conflicto bélico en Medio Oriente y una eventual restitución del flujo normal de barriles de petróleo está lejos de suceder.
Las acciones del presidente Trump para disuadir a Rusia de recuperar las exportaciones de diésel y las peticiones a Ucrania de reducir los ataques hasta el momento han sido poco efectivas. Los precios de los combustibles bajan muy poco de los máximos a los que han llegado.
El día de hoy se publicará la inflación de septiembre en Estados Unidos. Es muy probable que ésta se ubique de nuevo por encima de lo registrado en agosto y refleje la presión de los precios de la energía.
En la parte subyacente (aquella que excluye los precios de energía y alimentos por ser volátiles) veremos estabilidad y la carencia de avances que se observaron en agosto.
Gracias a lo anterior, la Reserva Federal (Fed) mantiene un sesgo marcadamente restrictivo y la mayoría de sus miembros anticipa al menos un incremento adicional de 25 puntos básicos en la tasa de referencia antes de que termine 2026.
Tras haber roto en septiembre de 2026 un periodo de pausa de casi tres años al elevar la tasa un cuarto de punto hasta el rango de 3.75- 4%, el consenso dentro del Comité de Operaciones de Mercado Abierto (FOMC) apunta a que el ciclo de endurecimiento aún no ha concluido debido a la persistencia de las presiones inflacionarias.
El gobernador Christopher Waller ofreció un discurso clave el 8 de octubre de 2026 en el que delineó el rumbo de la política monetaria; anticipó que, si la economía evoluciona según lo previsto, serán necesarios más incrementos para asegurar que la inflación retorne de manera oportuna al objetivo del 2 por ciento.
También aclaró que la Fed cuenta con flexibilidad. Por lo que las alzas no necesitan ocurrir en reuniones consecutivas, lo que da margen al banco central para mantener estables las tasas en la reunión de finales de octubre y reservar el siguiente movimiento para diciembre de 2026.
Las minutas del FOMC reforzaron la postura de Waller: la mayoría de los gobernadores apoya otra subida; cuatro de ellos proyectan dos incrementos más. Aunque hay algunos, como el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, y el vicepresidente, Philip Jefferson, que sugieren que "no hay urgencia".
Las expectativas entre los inversionistas es que vienen más alzas además de la que sucederá en diciembre.
Como resultado de estas dudas, actualmente los mercados anticipan un endurecimiento monetario adicional en diciembre, marzo y junio.
En México no sucede lo mismo. La publicación de las minutas de la reunión de la junta de gobierno celebrada el 23 de septiembre pasado les confirmaron a los inversionistas dos cosas: una, la posibilidad de mantener la tasa, aunque la Fed en Estados Unidos haga más aumentos a su propia tasa de referencia y dos, la propensión a reducir la tasa de referencia si la inflación sigue dando buenos resultados.
Lo anterior provocó una baja significativa en las tasas en pesos, especialmente en los plazos cortos y medios, al descartarse parte del endurecimiento monetario previamente incorporado en la curva.
Me parece que los inversionistas de bonos en pesos se han entusiasmado de más. Las reflexiones hechas por los miembros de la junta de gobierno corresponden a una reunión celebrada hace casi un mes, y muchas cosas han pasado en los mercados. Sobre todo, en el orden geopolítico, para “comprar” la idea de un escenario tan benigno.
El mercado de deuda a nivel global se sigue enfrentando a una serie de factores de presión: el elevado endeudamiento público, la incertidumbre política y el aumento de los costos del servicio de la deuda, la fuerte emisión de deuda de largo plazo por parte de las empresas de IA por falta de flujo libre de efectivo, así como la incertidumbre en torno a la inflación y las próximas decisiones de la Fed, nada más por mencionar algunos.
La misma duda con relación a la trayectoria de las tasas de corto plazo en Estados Unidos y la posible respuesta de Banxico sigue reflejándose en las cotizaciones de futuros. Los diferenciales entre las tasas de interés domésticas en todos sus plazos y sus contrapartes en Estados Unidos se ubican en mínimos históricos.
Si la Reserva Federal realmente se endurece, Banxico tendrá que subir las tasas, las consecuencias de no hacerlo se verían en un tipo de cambio aún más elevado y en una menor credibilidad. De acuerdo.
*Rodolfo Campuzano Meza es director general de INVEX Operadora de Fondos de Inversión.