Lectura 3:00 min
Aún la economía mexicana no crece lo suficiente
El empleo en México crece y la ocupación aumenta, pero la economía avanza más lento que la población, elevando el desempleo y la informalidad, lo que refleja insuficiencia de políticas económicas efectivas.
Opinión
El 24 de abril, INEGI dio a conocer la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en el cual destacan los siguientes indicadores. La población ocupada subió 422 mil personas a tasa anual en comparación del 2025, alcanzando 60.2 millones de personas de las económicamente activas. La tasa de ocupación se ubica actualmente en el 97.6%, lo que al mismo tiempo significa que la tasa de desocupación es de 2.4%, registrando un incremento del 2% respecto del año anterior. Lo anterior implica que las personas desocupadas pasaron de 1.4 millones en el 2025 al 1.5 millones de personas a marzo del 26. Asimismo, la tasa de informalidad laboral se incrementó en 0.5%, pasando del 54.3% al 54.8 por ciento
En primera instancia, el crecimiento en el número de personas que se encuentran empleadas es, sin duda, una prueba de que la economía no está estancada. Incluso, al tomar en cuenta la informalidad laboral, se puede apreciar que la dinámica al interior de la economía informal también está presente. Sin embargo, esta tendencia positiva que muestra el mercado laboral no está siendo suficiente para atender la demanda efectiva de toda la población económicamente activa, y de ahí la razón por la cual la tasa de desocupación sigue creciendo, a pesar de que las personas empleadas son cada vez más. En otras palabras, la tasa de crecimiento de la economía es menor que la tasa de crecimiento poblacional.
Este fenómeno no es nuevo, la economía mexicana lleva muchos años creciendo a un ritmo menor que el de la población; prácticamente todo lo que va de este nuevo ciclo económico, el cual empezó en el 2021. Más todavía, en la época prepandémica este fenómeno estuvo presente en múltiples ocasiones. Tampoco es nuevo que la política económica utilizada para atacar este problema ha sido poco efectiva. El sector empresarial, sin importar el tamaño, tipo y actividad económica de la que se trate, es la principal fuente de empleo. Si este sector no crece a un buen ritmo, difícilmente tendrá la capacidad de ofrecer el volumen y la calidad de empleos necesarios para subsanar la tasa de desocupación.
Curiosamente, el que un sector de la población se encuentre desocupado trae como consecuencia una menor dinámica en todos los mercados: el de bienes y servicios, el laboral, etc. Lo que a su vez provoca una contracción en el crecimiento de las empresas y, por ende, lo propio en la creación de nuevos empleos. Este círculo vicioso sólo puede ser interrumpido por instrumentos de política económica con impactos eficientes, desde el gobierno.