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Aprendamos del pasado económico

OpiniónEl Economista

  • Va una felicitación al equipo de futbol español que resultó campeón del mundo. Un reconocimiento al equipo mexicano que con su participación en el mundial nos mantuvo emocionados, expectantes y sobre todo, unidos.

Todos reconocemos la importancia de los programas sociales cuya implementación contribuye a combatir el rezago y la marginación de gran parte de la población a la que va dirigida. Lo que se cuestiona es la falta de mecanismos de control en su ejecución, la falta de transparencia en su manejo o el uso clientelar que se pretende dar. Así mismo, la falta de análisis sobre el origen de los recursos económicos que implican dichos programas, cuando hay un nulo crecimiento económico del país.

En el encuentro denominado “Comentarios Sobre la Evolución de la Economía Mexicana”, celebrada en días pasados en Boston, un ex secretario de Hacienda de nuestro país advertía que la deuda pública de México podría superar el equivalente al 60% del PIB en 2026, algo no observado en más de cinco décadas y que resulta un nivel que históricamente ha generado presiones financieras en economías emergentes.

El aumento de programas sociales y subsidios a PEMEX, elevó el gasto corriente, desplazando recursos que debían ser para infraestructura, salud, educación o seguridad.

Por su parte, la Encuesta Sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, elaborado por el Banco de México, (El Economista, 1 junio 2026), los analistas encuestados ajustaron a la baja sus expectativas de crecimiento económico, creen que el crecimiento económico será de 1.1% para 2026, lo que está por debajo de lo estimado; las expectativas de crecimiento descendieron, pues pasaron del 1.44% en marzo a 1.35 % en abril, reflejando un deterioro de las perspectivas económicas. Dichas expectativas están muy por debajo de lo que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ve con optimismo, 2.8%.

A inicios de este mes, en las mesas de negociación del T-MEC entre Canadá, Estados Unidos y México, se anunció, la decisión del vecino del norte de la cancelación del T-MEC. Dicha cancelación, en los hechos, se maquilló con que se activaba el mecanismo de revisiones anuales durante los próximos 10 años, manteniéndose el T-MEC vigente hasta 2036 mientras continúan las negociaciones. Es decir, la incertidumbre es para nuestro país, que depende en gran parte de la economía norteamericana y de las exportaciones a Estados Unidos.

¿En qué otras cosas debemos poner atención? En el pasado mes de mayo, según la Encuesta de Ocupación y Empleo del INEGI, el porcentaje de la población con trabajo se ubicó en 59.1% la tasa de informalidad fue del 55.2%. Es decir, el número de personas que tienen empleo formal, con prestaciones de seguridad social, conforme a la ley está estancado, quienes se emplean en la informalidad casi alcanzan a los primeros; es muy alto ya el número de personas que emplea la informalidad, en el ambulantaje, en el autoempleo y gran parte de ellos en condiciones precarias.

Los mexicanos debemos estar muy al pendiente de qué ocurre con los fenómenos económicos y sociales del país para no despertar en un futuro con momentos amargos. Gastar el dinero irresponsablemente trae consecuencias inimaginables para el gobierno y para la sociedad. Cuidemos la economía. Las crisis económicas de los años setenta y ochenta deben ser una advertencia que no demos olvidar.

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