Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

El 2024 se antoja cuesta arriba

Hasta este momento, la fortaleza de la economía norteamericana nos ha sido de gran utilidad y nos ha permitido tener un crecimiento interesante por primera vez desde que se iniciara este sexenio.

Si el 2023 ha sido un año complicado por las presiones inflacionarias, las tasas de interés elevadas, altos precios de los combustibles y gran volatilidad en los mercados, el 2024 se antoja cuesta arriba por varias razones.

La primera tiene que ver con el resultado de la Reunión del Comité de Mercados abiertos de la Reserva Federal de de Estados Unidos (Fed) de la semana pasada, en donde si bien, y como les habíamos anticipado en este mismo espacio, el mercado consideraba que no subiría su tasa en esta ocasión tal y como sucedió al dejarla en un rango de entre 5.25 y 5.50%, Jerome Powell, no solamente no hablo de cuándo podrían empezar a bajar las tasas, sino dejo la puerta abierta a posibles alzas en el futuro según evolucione la economía de ese país.

El presidente del banco central estadounidense recalcó que a pesar de que la generación de empleo ha venido perdiendo fuerza, el mercado laboral aún muestra resiliencia, la tasa de desempleo es baja, la economía sigue creciendo a buen ritmo y el dato de inflación publicado hace unos días todavía se encuentra muy lejos de la meta establecida por la Fed del 2% al ubicarse en 3.7% a agosto.

Lo anterior implica que ha quedado descartada la posibilidad que habían planteado diversos analistas de que las tasas de interés pudieran empezar a bajar a finales de este año.

De hecho, varios consideran que será hasta el año entrante en que pudiesen empezar a bajar, mientras que otros tantos ya contemplan la posibilidad de que las tasas se mantendrán altas por un periodo de tiempo más prolongado.

Por otro lado, se considera que la economía norteamericana tendrá un aterrizaje suave; sin embargo, también en algún momento se llegó a considerar que las presiones inflacionarias eran un fenómeno transitorio y resulto un problema de largo alcance y fuerte impacto que obligó a los bancos centrales a reaccionar de manera rápida y agresiva.

Por lo pronto, China está sufriendo para poder crecer y está metido en problemas graves en su sector hipotecario, que podría llegar a contagiar, sin lugar a dudas, al financiero, donde un entorno de tasas de interés altas no le ayuda en lo absoluto.

En Europa, y como ya les hemos platicado, han seguido subiendo sus tasas y los efectos de una política monetaria restrictiva ya han impactado de manera negativa el crecimiento de la zona.

En Estados Unidos la actividad económica se desacelerará, no les quepa la menor duda. La pregunta es qué tanto y cuándo sucederá, lo que mantendrá a los mercados muy atentos.

A lo anterior habría que sumar el alza en los precios de los combustibles derivado de los recortes de la OPEP+, lo cual genera presiones inflacionarias, más los conflictos geopolíticos que no dan tregua y tienen un impacto en el desarrollo de la economía global.

Para nosotros los mexicanos lo anterior implica que el Banco de México tendrá que mantener su nivel de tasas elevadas por un periodo prolongado, lo que significa que los costos financieros para las empresas, y la gente de a pie sigan altos, lo cual desincentiva el crecimiento económico.

Por lo pronto, esta semana habrá anuncio del Banco de México relativo a la política monetaria, donde se espera que en línea con la Fed, no suba su tasa; sin embargo, queda claro que se mantendrán altas las tasas en tanto no se alcance la meta inflacionaria fijada por el instituto central, a pesar de ya ubicarse en 4.4 por ciento.

Hasta este momento, la fortaleza de la economía norteamericana nos ha sido de gran utilidad y nos ha permitido tener un crecimiento interesante por primera vez desde que se iniciara este sexenio, pero diversos analistas, corredurías y organismos financieros internacionales han estimado que el año entrante el crecimiento de la economía global será menor que el de este año, y México no será la excepción.

Con costos de financiamiento elevados, altas probabilidades de que se frene la economía, persistencia de niveles inflacionarios aún fuera de la meta establecida y año electoral presidencial, tanto en Estados Unidos como en México, sin duda el 2024 se ve cuesta arriba.

aga@gamaa.com.mx

Temas relacionados

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Últimas noticias

Noticias Recomendadas