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Opinión

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Denominación de origen, ?un esquema de protección

En las zonas rurales de México es posible encontrar una gran variedad de productos únicos en su género, característica atribuida exclusivamente a las condiciones naturales de los espacios geográficos donde se obtienen y al conocimiento e intervención de las personas que participan en su elaboración.

El actual sistema de propiedad intelectual considera un esquema de distinción y protección para este tipo de bienes: la Denominación de Origen (DO).

Los productos que cuentan con esta característica son mejor valorados en los mercados locales e internacionales porque otorgan confianza a los consumidores al brindarles información sobre su origen, tradición y calidad, aspecto que incentiva su venta en condiciones favorables para los pequeños productores del medio rural.

Dado que las cualidades de un producto con DO dependen exclusivamente del lugar y la forma en que se creó, se utiliza el nombre del lugar de origen para designarlos. Hoy en día, el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) ha otorgado 14 declaratorias de protección.

Así, los productores que cumplen con los requisitos para solicitar la emisión de una declaratoria de DO del IMPI y su autorización para utilizarla aprovechan de manera exclusiva el prestigio de sus bienes, descartando con ello el riesgo comercial que implican las posibles imitaciones generadas en regiones o países no considerados que podrían dañar el nombre e imagen del bien.

El sistema mexicano de propiedad intelectual incorporó la DO en 1966, con la adopción del Arreglo de Lisboa y luego de casi cinco décadas transcurridas el beneficio alcanzado es aún muy bajo, sobretodo si se considera que existen 800 declaraciones reconocidas por los 27 estados contratantes; sin embargo, en los últimos 12 años, México ha avanzado significativamente en la materia, toda vez que 71% de las DO nacionales (10) se concretaron en este periodo.

Entre las causas que favorecieron estos resultados se encuentra el interés del sector público y privado por promover el desarrollo rural basado en la competitividad y la identificación de nichos de mercado con alto aprecio por esta diferenciación.

Es importante destacar que en México existe una amplia gama de bienes con potencial para adquirir una DO; no obstante, para lograrlo es indispensable que los productores rurales se organicen, consoliden sus asociaciones y certifiquen la calidad exigida, y a su vez, que las instituciones participen con una mayor y más enfocada promoción, orientación y apoyo, que permitan que la propiedad intelectual se convierta en un factor efectivo de desarrollo del sector rural.?

*Xóchitl Gil Camacho es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

xgil@fira.gob.mx

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