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Opinión

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Bicentenario

Deseo que los causantes en México recibamos una devolución de impuestos en el 2010. De esta forma podríamos celebrar, a nuestro gusto, la Independencia y la Revolución.

Deseo que, durante el 2010, los causantes en México recibamos una devolución (un descuento) de impuestos equivalente a 1% de los ingresos tributarios previstos en la Ley de Ingresos de la Federación. Serían 13,205 millones de pesos que podríamos usar para celebrar, a nuestro gusto, la Independencia y la Revolución.

El gobierno ya tiene su Catálogo Nacional de Proyectos para las Conmemoraciones del 2010: […] desde la edificación de obras públicas hasta los compromisos que impactarán en la mejora de la calidad de vida de los mexicanos en capítulos como salud, medio ambiente, seguridad y educación; desde el encargo de obra a los artistas y creadores de México que se reflejará en monumentos alusivos a los eventos del Bicentenario y del Centenario hasta la participación testimonial de los habitantes de las más pequeñas y lejanas localidades .

Las fiestas del Centenario de la Independencia fueron en 1910. Las finanzas del gobierno federal eran superavitarias desde 1896. Por ejemplo, el superávit fue equivalente a 9% de los ingresos efectivos en 1910-1911; y 46.7% de éstos provino de los impuestos sobre el comercio exterior.

Según el economista, historiador, sociólogo, politólogo y ensayista mexicano y fundador del Fondo de Cultura Económica y de la Escuela Nacional de Economía, Daniel Cosío Villegas, […] ninguna radiografía mejor del Porfiriato que la aplicación que le dio a la reserva acumulada durante sus últimos años.

Para comenzar, 74 millones eran una suma más que respetable, que confirma de nuevo el excelente estado de las finanzas públicas. […] el Régimen no pudo resistir la tentación de tirar literalmente la casa por la ventana, de modo que, a más de gastar 590,000 pesos en los festejos del Centenario propiamente, invirtió algo más de 13 millones en la construcción de nuevos edificios oficiales o en reparación y ampliaciones de algunos ya existentes. Aun así, los gastos militares […] no pasaron de 6 millones y medio, contra 22 millones en gastos de ‘beneficio social’ y casi 31 en desarrollo económico .

El gasto en los festejos representó 0.5% de los ingresos en 1910-1911; en edificios, 11.7%; en beneficio social , 19.8%, y en desarrollo económico, 27.9 por ciento.

¿Mucha administración y poca política?

Por su parte, el novelista nacido en Jalisco, Mariano Azuela, (1873-1952) escribió en una de sus obras: La última década de la administración porfirista discurría quieta como un río de aguas mansas.

Nadie se daba prisa a nada porque nada era urgente. Sobraba trabajo para cuantos lo buscaban, los salarios eran ínfimos, pero jamás se dio el caso de que alguien muriera de hambre o de frío. […] Los mexicanos de aquellos tiempos disfrutábamos de plenas garantías en nuestras personas y en nuestros bienes, y la paz reinaba sobre la tierra.

Quiero decir con esto que la vida era mortalmente fastidiosa. […] Pero lo que se estanca se pudre y México olía a lo que hieden esas pobres viejas prostitutas que quieren detener el tiempo con pinturas y perfumes. Con rigurosa verdad se ha dicho y se ha repetido hasta el fastidio que la quietud y la paz de México era la quietud y la paz de los panteones .

Orden y progreso fue el lema del gobierno de Porfirio Díaz (1876-1910).

Esta divisa proviene de una fórmula del positivismo: El amor por principio, el orden por base, el progreso por fin .

¿Cuál debería ser el lema del gobierno actual en México?

fnunez@eleconomista.com.mx

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