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Peso cerró en su peor nivel frente al dólar desde agosto de 2025

Para las jornadas inmediatas, los analistas proyectaron que la paridad cotizará dentro de un rango de consolidación técnica comprendido entre los 18.72 y 18.98 pesos por dólar.

  FOTO: ESPECIAL

El peso mexicano sigue bajo presión. Este jueves finalizó en 18.8380 unidades por dólar, alcanzando niveles no vistos desde agosto del año pasado.

Expertos consideran que la reciente depreciación de la divisa mexicana responde a una combinación de factores monetarios internacionales, tensiones geopolíticas y ajustes en el sector tecnológico.

De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), la divisa se depreció 1.14% el jueves, con lo que anotó su nivel más alto desde el 4 de agosto de 2025, cuando se posicionó en 18.9069 unidades.

Con este movimiento, el peso pierde en el año 4.18% frente al dólar. Además, el tipo de cambio se perfila a sumar su octava semana con pérdidas.

La actual tendencia de depreciación del peso comenzó el 4 de septiembre, tras haber alcanzado su mínimo en el año de 16.8912 pesos por dólar. Desde esa fecha, la moneda nacional ha mantenido una pérdida de 11.53 por ciento.

En lo que va del presente año, la divisa mexicana cede terreno frente al billete verde 4.61%, pero previo a la fuerte caída, la moneda llegó a registrar una apreciación de hasta 6.20 por ciento.

Política monetaria

El factor de mayor peso para la depreciación de la moneda nacional es la evolución de la tasa de interés en Estados Unidos frente a México.

Jaime Álvarez, CFA y vicepresidente de Inversiones en Skandia México, consideró que los rendimientos elevados en México favorecieron durante años la llegada de capitales extranjeros atraídos por el diferencial de tasas (carry trade).

Sin embargo, advirtió que cuando esta ventaja se reduce, los inversionistas retiran recursos para trasladarlos a mercados más seguros, lo que incrementa la demanda de dólares y presiona al peso a la baja.

Laura Díaz Villamil, analista de Estudios Económicos en Banamex, destacó que la moneda resintió los datos económicos de Estados Unidos que respaldan la expectativa de una Reserva Federal (Fed) más cautelosa e inclusive dispuesta a incrementar su tasa de referencia a un rango de 4.00 -4.25% en diciembre.

Agregó que esta firmeza de la Fed contrasta con un Banxico que mantiene un sesgo acotado con su tasa objetivo en 6.50%, situando el diferencial de tasas en 250 puntos base, lo que desincentiva la permanencia de capitales especulativos.

Del 4 de septiembre al 29 de octubre, el peso es la divisa más depreciada frente al dólar (11.53%), seguida por el real brasileño (4.94%), el rand sudafricano (4.08%), la corona danesa (3.87%), el euro (3.74%) y la lira turca (3%).

El índice del dólar (DXT), indicador que mide el valor del dólar frente a una canasta de seis monedas principales, subió 2.88 por ciento.

La resistencia de la economía de Estados Unidos ha fortalecido de manera generalizada al dólar frente a las divisas emergentes.

Felipe Mendoza, analista de Mercados de EBC Financial Group, observó que, a pesar del crecimiento económico en Estados Unidos, el sector tecnológico experimentó fuerte volatilidad por dudas sobre el retorno del elevado gasto en IA, evidenciado en el desplome del 13% en las acciones de Alphabet.

Mendoza indicó que este nerviosismo desencadenó tomas de utilidad y aversión al riesgo en los mercados internacionales, lo que derivó en coberturas en dólares y castigó a las monedas de mercados emergentes.

Escalada geopolítica

Los conflictos bélicos en el exterior han elevado la prima de riesgo global.

Jaime Álvarez, resaltó que la incertidumbre por la guerra en Irán y los choques en Medio Oriente generaron preocupación en los mercados internacionales, empujando a los inversionistas a reducir sus posiciones en divisas de economías emergentes.

Asimismo, Felipe Mendoza, apuntó que los ataques a buques tanqueros en el Estrecho de Ormuz sacudieron el mercado petrolero, impulsando los precios del barril WTI a 102.35 dólares y del Brent a 115.12 dólares. “Esta volatilidad en los energéticos reavivó los temores de presiones inflacionarias globales, restringiendo el margen de maniobra de los bancos centrales y acelerando la depreciación del peso”.

En el plano interno e institucional, la moneda absorbió el impacto de las negociaciones comerciales y del entorno diplomático.

Felipe Mendoza subrayó que las gestiones del gobierno mexicano frente a las diferencias arancelarias en la víspera de la revisión del T-MEC, han incrementado la prima de riesgo cambiario.

Aunque el gobierno de Donald Trump anunció una prórroga de 180 días en la imposición de aranceles a la maquinaria industrial, la incertidumbre persistente sobre las reglas comerciales regionales continúa pesando en el ánimo de las empresas exportadoras e inversionistas, agregó.

Perspectiva cambiaria

Frente al escenario actual, las firmas de análisis financiero trazan distintos horizontes de proyección para el tipo de cambio peso-dólar.

Para los siguientes días, Mendoza proyectó que la paridad cotizará dentro de un rango de consolidación técnica comprendido entre los 18.72 y 18.98 pesos por dólar.

A nivel de consenso institucional, las estimaciones para el tipo de cambio muestran ajustes al alza reflejando el nuevo entorno macroeconómico.

Jaime Álvarez advirtió que las previsiones para el cierre de año deben interpretarse con cautela por la velocidad con que el tipo de cambio reacciona a los anuncios de bancos centrales y eventos geopolíticos.

Dijo que si persisten las tensiones internacionales y baja el atractivo del diferencial de tasas, la divisa seguirá presionada, mientras que un entorno de mayor estabilidad financiera podría permitir una recuperación moderada.

Para Banamex la economía mexicana mantendrá amortiguadores de solvencia externa, incluyendo reservas internacionales proyectadas en 263,900 millones de dólares para 2026 y una inversión extranjera directa de 42,500 millones de dólares, lo que evitará un desalineamiento desordenado del peso.

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