Lectura 5:00 min
Mercados financieros sortean la tensión geopolítica con apoyo de la inteligencia artificial
Aunque los riesgos inflacionarios persisten por el encarecimiento de la energía, la inversión en inteligencia artificial impulsa la economía de Estados Unidos, Vanguard advierte sobre valuaciones elevadas y recomienda evitar la concentración excesiva en acciones tecnológicas.
Foto EE:
Los mercados financieros se encuentran en un momento de observación, ya que la falta de avances en las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán genera preocupaciones por la inflación y el crecimiento económico. Sin embargo, los reportes del primer trimestre parecen estar respaldando por ahora los máximos recientes.
En este contexto, Ignacio Saralegui, jefe de soluciones de portafolio de Vanguard, explica que el arranque de año ha sido marcado por una rotación de preocupaciones. “Es impresionante cómo ya nadie habla de aranceles”, señala, al destacar que la incertidumbre global se ha desplazado rápidamente hacia el conflicto en Irán.
Te puede interesar
Explica que el análisis en los mercados no se limita a eventos aislados, sino a entender cómo interactúan crecimiento, inflación y política monetaria. A partir de ello, el objetivo es orientar decisiones de inversión en distintos perfiles. “Al final del día es cómo tratamos de entender lo que está pasando en el mundo y lo aplicamos a inversiones”.
En ese proceso, reconoce que las dudas de los inversionistas suelen concentrarse en movimientos inmediatos de mercado. Episodios como el repunte del petróleo o ajustes en tasas generan preguntas recurrentes sobre qué hacer y esa dinámica refleja la dificultad de traducir eventos macroeconómicos en decisiones concretas de portafolio.
Ignacio Saralegui, jefe de soluciones de portafolio de Vanguard.
Entre la geopolítica y el impulso de la IA
Sobre el conflicto en Oriente Medio, Saralegui afirma que el principal canal de impacto ha sido el encarecimiento energético. Sin embargo, advierte que el verdadero riesgo se materializaría con precios sostenidos más altos. “Recién si empezamos a hablar de 125 dólares por dos o tres trimestres”, el efecto podría trasladarse a crecimiento e inflación.
A pesar de estos riesgos, la firma mantiene una visión relativamente constructiva para la economía estadounidense, impulsada por la inversión en inteligencia artificial. Este ciclo, explica, no sólo impacta al sector tecnológico, sino que se extiende a infraestructura y energía, generando efectos más amplios en la actividad económica.
Te puede interesar
Además, el experto destaca que esta ola de inversión está contribuyendo a mejorar la productividad laboral en un contexto de restricciones en la oferta de trabajo. Menciona que la tecnología no está desplazando empleo de forma significativa, sino optimizando el desempeño del mercado laboral, lo que ayuda a sostener el dinamismo económico.
Estados Unidos se muestra resiliente
En conjunto, este entorno permite anticipar un desempeño más resiliente de lo esperado para Estados Unidos, incluso bajo tensiones geopolíticas. Saralegui indica que la economía podría crecer alrededor de 2.3%, con desempleo estable y una inflación que se mantendría en un rango de 2% a 3%.
En los mercados, esta combinación ha generado reacciones que, en ocasiones, parecen desconectadas de los fundamentos. Las tecnológicas han actuado como refugio relativo en momentos de tensión, pero también lideran los repuntes cuando mejora el sentimiento, reflejando la centralidad que mantiene la inteligencia artificial en las expectativas.
Te puede interesar
Desde su perspectiva, este comportamiento responde a que la inversión en inteligencia artificial sigue respaldada por la capacidad financiera de las grandes compañías. Incluso en un entorno incierto, las empresas continúan destinando recursos significativos, apoyadas en ocasiones por emisiones de deuda, para sostener el ritmo de expansión tecnológica.
La clave en IA será diversificar
No obstante, advierte que persiste una interrogante clave sobre las valuaciones. “Muchas veces la economía va para un lado y el mercado va para otro”, señala y subraya que aún está por confirmarse si los retornos de capital justificarán las expectativas de crecimiento que hoy descuentan los precios de mercado.
En este contexto, Saralegui advierte sobre la tentación de concentrar inversiones en busca de mayores rendimientos. “Empiezas con el S&P 500, luego te dicen compra tecnología, después las siete magníficas, y terminas en una sola acción”, explica, al ilustrar cómo esa lógica puede llevar a una exposición cada vez más riesgosa.
Te puede interesar
Esa dinámica, añade, suele derivar en decisiones emocionales cuando llegan los ajustes. “Cuando esa acción cae 30%, entra el pánico y sales en el peor momento”. Por ello, insiste en que la diversificación sigue siendo la base del portafolio, partiendo de exposiciones amplias antes de incorporar sesgos más específicos.
Inversión fuera de la IA
Fuera del comportamiento general, la discusión también apunta a dónde se materializará el valor económico de la IA en la economía. El analista identifica a la salud como uno de los principales beneficiados. “La mano de obra es cara y el servicio debe ser personalizado”, dice y destaca el potencial de la tecnología para darle eficiencia y escalabilidad.
No obstante, advierte que anticipar ganadores específicos sigue siendo complejo. Por ello, insiste en mantener un enfoque diversificado antes de incorporar apuestas más puntuales. En paralelo, resta peso al ruido político de corto plazo, al señalar que “todo esto se disipa” y que, al final, predominan fundamentales como las utilidades.