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Gigantes tecnológicos prevén emitir más de 1 billón de dólares en deuda para financiar la IA
Han irrumpido en el mercado de deuda con emisiones milmillonarias para financiar su carrera por la IA; los emisores mundiales sufren la sacudida del mercado, donde la financiación se encarece.
Las enormes necesidades de capital del sector debido a la carrera de la inteligencia artificial obligan a empresas y países a replantearse de qué forma obtienen financiación.
Mientras los gigantes tecnológicos de Silicon Valley se expanden por todo el mundo en busca de liquidez, a menudo transformando la economía en el proceso, los mercados de deuda europeos se preparan para recibir a un nuevo prestatario.
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Meta accederá al mercado de bonos europeo por primera vez este otoño para captar fondos para su expansión en la IA, según inversores familiarizados con sus objetivos.
Se trata de la última parada en la búsqueda récord de fondos por parte del sector tanto de fuentes nuevas como tradicionales, una carrera vertiginosa con importantes implicaciones para otros prestatarios durante el actual superciclo de inversión en IA.
Oferta histórica
"La narrativa dominante es: en cualquier sitio y en todas partes", afirma Greg Peters, codirector de inversiones del negocio de crédito de la gestora de activos PGIM. "El volumen de deuda que está llegando al mercado es histórico. Las cifras son simplemente enormes. Es transformador".
La oleada de captación de fondos está transformando la forma en que el mundo obtiene financiación, afectando dónde, cuándo y a qué coste emiten deuda las empresas y los gobiernos. Algunos afirman que podría tratarse del mayor cambio desde la creación del mercado de eurobonos en la década de 1960.
Muchas empresas se ven obligadas a actuar con cautela ante las grandes tecnológicas, programando sus emisiones de bonos para evitar coincidir con las de los gigantes tecnológicos y, según los inversores, optando a menudo por endeudarse a plazos más cortos para evitar la sobreoferta de deuda a largo plazo en el mercado.
Incluso los principales actores financieros reconocen verse afectados.
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostienen que las grandes tecnológicas compiten por capital con el mercado de bonos del Tesoro estadounidense, donde la semana pasada los costes de financiación a 10 años alcanzaron su nivel más alto desde 2007.
El personal del Banco Central Europeo ha expresado su preocupación de que "el auge del endeudamiento de las grandes tecnológicas pueda dificultar el acceso a la financiación para otras empresas y sectores económicos".
La magnitud del endeudamiento ha roto todos los precedentes. La semana pasada, el conglomerado japonés SoftBank captó más de 11,000 millones de dólares en deuda mediante la mayor emisión de bonos basura de la historia para financiar una inversión en OpenAI.
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En total, según Goldman Sachs, los inversores han proporcionado cerca de 500,000 millones de dólares en financiación a grupos vinculados a la IA en lo que va de año.
Los hiperescaladores —Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle— representan unos 200,000 millones de dólares del total, y se espera que emitan más de un billón de dólares en nueva deuda en los próximos años para financiar su enorme inversión en la infraestructura necesaria para impulsar la IA.
Semejante demanda ha creado mercados crediticios capaces de soportar emisiones de deuda más grandes y a más largo plazo que nunca. Pero esto ha distorsionado los precios, y los bonos de alta calificación a veces cotizan con descuento respecto a emisiones de menor calidad debido al repentino exceso de oferta.
También conlleva nuevos riesgos. Los fabricantes de chips, los operadores de centros de datos y sus proveedores de energía están recurriendo a los mercados de crédito públicos y privados, además de financiarse entre sí, lo que dificulta que los fondos de pensiones y las aseguradoras que compran su deuda evalúen su verdadero nivel de exposición al sector.
Las interconexiones entre los prestatarios, en un sector nuevo cuya trayectoria a largo plazo aún es incierta, han provocado el temor a que, si uno falla, los demás puedan verse arrastrados con él.
¿Cuánto emitir?
En 2025, cuando la emisión de deuda de los hiperescaladores apenas comenzaba, los gigantes tecnológicos plantearon un reto a sus banqueros, que dedicaron ese año a "calcular y analizar cuál creían que era la capacidad real en cada mercado", explica la firma.
Luego actuaron, comenzando por el mercado que mejor conocen: los bonos corporativos de Estados Unidos.
Fraser Lundie, director global de renta fija de Aviva Investors, afirma que el consiguiente "shock de oferta" rápidamente abrumó a los inversores. Con tanta deuda disponible, pudieron exigir precios más bajos, lo que se tradujo en mayores rendimientos o costes de financiación mayores para los hiperescaladores.
Sin embargo, hay pocos indicios de que los mayores costes de financiación estén disuadiendo a los gigantes tecnológicos de emitir más deuda. Durante la temporada de resultados del segundo trimestre, Google, Amazon, Microsoft y Meta aumentaron sus previsiones de gasto de capital para este año hasta un total combinado de 745,000 millones de dólares.
Para evitar saturar el mercado, algunos hiperescaladores han dado garantías a los inversores, por ejemplo, de que no emitirán deuda durante dos trimestres consecutivos. Pero las empresas de otros sectores siguen preocupadas por la posibilidad de verse desplazadas por las masivas emisiones de deuda de los hiperescaladores. Salir al mercado al mismo tiempo que Oracle o Amazon podría suponer costes más elevados, ya que los compradores de bonos se reservan efectivo para invertirlo en emisiones relacionadas con la IA.
Cifras récord
La magnitud del endeudamiento y su impacto en los precios, incluso en el desarrollado mercado de bonos estadounidense, ha llevado a los gigantes tecnológicos y a sus banqueros a viajar por el mundo. Como resultado, se han batido récords. En junio, Amazon vendió 14,000 millones de dólares canadienses en deuda, pulverizando el máximo anterior de 8.500 millones establecido por Alphabet apenas unas semanas antes.
El mes pasado, Alphabet emitió un bono récord de 5,500 millones de dólares, más del doble del anterior de mayor tamaño. El grupo también ostenta el récord de la mayor emisión de bonos en francos suizos, tras haber captado 3,100 millones de francos suizos en febrero. La oferta de Amazon de 2,800 millones de francos suizos en mayo es la segunda mayor.
Según los inversores, la avalancha de deuda en mercados hasta ahora menos atractivos está elevando los costes de financiación para otras empresas y obligándolas a modificar el calendario o la duración de sus operaciones.
Un análisis de Barclays sobre el mercado crediticio europeo revela que los bonos de empresas distintas a los hiperescaladores estaban teniendo un rendimiento inferior en aquellas partes del mercado donde la emisión de los hiperescaladores ha sido más intensa, como los bonos a largo plazo y con mayor calificación.
Aunque las operaciones de los hiperescaladores pueden representar una parte significativa de la emisión actual en los mercados de divisas individuales, su deuda pendiente total constituye un componente relativamente pequeño de los índices de bonos.
Según los banqueros, estas nuevas operaciones han revitalizado algunos de los mercados más pequeños. Adam Bothamley, director global de mercados de capitales de deuda de HSBC, señala que este año se había observado un menor flujo de empresas que buscaban financiación en libras, hasta que irrumpieron los hiperescaladores. "Estas transacciones de gran envergadura han sido muy útiles y han aumentado el interés y la atención en el mercado de la libra", añade.
Alphabet vendió bonos en libras por valor de 5,500 millones de dólares en febrero, como parte de un paquete de 31,500 millones de dólares. Amazon también recaudó 4,250 millones de libras a principios de este mes por primera vez en esa moneda.
Christian Hantel, director de bonos corporativos globales del banco suizo Vontobel, destaca las dificultades prácticas de invertir masivamente en mercados de deuda más pequeños. "Esos mercados locales se llenarán más rápido que el mercado del dólar", afirma. "En algunos mercados más pequeños, como el suizo, el de la libra y el canadiense, el mercado llegará pronto a su límite".
Deuda pública
La oleada de deuda en el sector de la IA llega en un momento delicado para los inversores en bonos a nivel mundial, ya que los costes de financiación para los gobiernos de economías maduras como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia alcanzan niveles no vistos desde finales de la década de 2000.
Si los inversores han vendido deuda pública para entrar en bonos emitidos por los gigantes tecnológicos, como han afirmado algunos analistas de crédito, es un tema de intenso debate en Wall Street.
"Podemos ver claramente que la deuda de los hiperescaladores compite con los bonos gubernamentales", afirma Marion Le Morhedec, directora de inversiones de renta fija de Fidelity International.
"Como gestora de carteras, la cuestión de si invertir en un bono a 30 años de un hiperescalador frente a un bono gubernamental es relevante, algo que antes no sucedía", añade. Los hiperescaladores ofrecen una atractiva "historia de crédito puro", en un momento en que los inversores son cada vez menos tolerantes con la incapacidad de los gobiernos para contener el déficit y el gasto.
Otros se muestran menos seguros, argumentando que la venta masiva de bonos gubernamentales se debe, principalmente, a factores macroeconómicos como la inflación y los déficits fiscales.
"Las cifras de las que hablamos en el ámbito soberano son mucho más elevadas", señala Adam Bothamley. "Es exagerado afirmar que la emisión de bonos por parte de los hiperescaladores provoque un aumento sostenido en los rendimientos [soberanos]".
Es difícil demostrar que los inversores estén abandonando los bonos gubernamentales en favor de la deuda corporativa. Sin embargo, los mercados se han visto sacudidos por la llegada de unos vendedores de deuda tan grandes y relativamente insensibles a los precios, en un momento en que algunos compradores tradicionales de bonos —en particular, los bancos centrales y los fondos de pensiones de contribución definida— han reducido sus compras.
"A medida que el elevado endeudamiento público choca con las crecientes necesidades de financiación de la inteligencia artificial... La persistente demanda de capital es una de las razones por las que creemos que los costes de endeudamiento pueden mantenerse elevados", explicaron los analistas de BlackRock la semana pasada. Aun así, algunos inversores creen que las autoridades responsables de los planes de emisión de deuda de los gobiernos están teniendo que replantearse el momento de realizar las subastas de deuda para evitar competir con una operación popular de un hiperescalador.
"Estamos empezando a ver que algunos países optan por vencimientos más cortos o evitan emitir deuda cuando creen que habrá emisiones relacionadas con la IA", comenta Henrietta Pacquement, directora de operaciones de renta fija en Allspring Global Investments.
¿Y si algo fallase?
A medida que crece el peso de la IA en los mercados de crédito a nivel mundial, también aumentan los riesgos asociados a una desaceleración del sector, que ahora influye en mayor o menor medida en todos los demás mercados de capitales.
Si bien la mayor parte de las necesidades de financiación de la inteligencia artificial se cubren en el mercado de bonos con grado de inversión, más seguro, las empresas más especulativas del sector, como el grupo de computación en la nube CoreWeave, se han aventurado en el mercado de bonos basura.
Estos emisores de mayor riesgo están profundamente interconectados con el resto del ecosistema de la IA. "Si algo fallase en el mercado de bonos por debajo del grado de inversión, ya sea en un crédito o en un centro de datos específico, tendría graves consecuencias para el mercado de bonos con grado de inversión", advierte David Brown, codirector de renta fija global con grado de inversión de la gestora de activos Neuberger Berman. Dado que los gigantes tecnológicos buscan capital en todos los rincones del mercado financiero, evaluar la exposición total a los prestatarios individuales se ha vuelto cada vez más difícil.
Meta, por ejemplo, ha emitido diversos bonos a través de su balance corporativo y mediante vehículos de propósito especial vinculados a proyectos de centros de datos específicos.
Con tanto capital invertido en la apuesta de que la IA transformará la economía global en beneficio de los hiperescaladores y sus inversores, una desaceleración del sector podría tener enormes consecuencias financieras.
Temor en Bolsa y bonos
"El panorama crediticio de los hiperescaladores se basa en una única premisa consensuada: que el flujo de caja operativo se triplique de 600,000 millones a 2 billones de dólares", escribió el mes pasado Torsten Sløk, economista jefe de Apollo.
"Si esto no ocurre, existe el riesgo de que la tesis de la inteligencia artificial se debilite, dando lugar a un aumento de los diferenciales de crédito, recortes en los planes de inversión y, en última instancia, una ralentización del crecimiento del PIB estadounidense", advirtió Sløk.
Ante la creciente preocupación de los inversores en renta variable por la peligrosa vinculación de los mercados bursátiles a la IA, este mismo riesgo se está extendiendo al mercado de bonos, con el riesgo de que las consecuencias sean aún mayores si surgen problemas.
The Financial Times para Expansión / España